Abr 03_08 Mensaje de Nuestra Madre Santísima a los padres de familia.

Rosario

Mensaje de la Santísima Virgen María a J. V.

Sobre: No hay prueba que no pueda ser vencida si realmente estáis contando con la Fuerza de Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad, ésa es la Sabiduría Divina que debéis pedir
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la siempre Virgen María, (Lenguas…,) Mis pequeños, en el matrimonio, la sensibilidad mayor, la lleva la figura femenina. Es a través de la intercesión de la madre, que se van obteniendo bendiciones en el matrimonio, en la familia, en las necesidades materiales y espirituales. Es bien conocida ésta sensibilidad que debe tener la mujer para ayudar fuertemente al apoyo del hombre y de los hijos dentro de la familia.

La mujer debe estar llena de virtud y de amor, en la mujer recae más la fuerza espiritual y os debéis de cubrir con ella, Mis pequeños, la fortaleza en la mujer debe ser heroica. Ciertamente el hombre, como cabeza del hogar, deberá dar la solución a ésos problemas fuertes, a ésas necesidades imperantes de la familia, porque en él recae la Sabiduría del Espíritu Santo, pero en la mujer está la sensibilidad, el saber reconocer todo el bien y el mal que hay dentro del hogar y apoyar en el bien, no solamente al esposo y a los hijos, sino con su donación, saber rechazar el mal, que también penetra continuamente en el hogar.

Os he dicho, en Mi Aparición de Guadalupe, “¿qué no estoy Yo aquí, que Soy vuestra Madre?”, de alguna forma lo repito en todas Mis Apariciones. Sí, Soy la Mujer, la sensible dentro del Hogar Celestial y voy sintiendo también vuestros dolores y preocupaciones. Imaginad, Mis pequeños, con qué Fortaleza no Me habrá dotado Mi Esposo, El Espíritu Santo para haber podido presenciar la Muerte de Mi Hijo, la Muerte de todo un Dios, por crueles hombres que lo destrozaban como a un malhechor, siendo que Él Es el Amor absoluto. Y es la fortaleza, Mis pequeñas que debéis tener, la fortaleza del Amor, que a pesar de ver la injusticia, os debéis mantener en la seguridad de que, Nuestro Dios, siempre está permitiendo el Bien, porque el alma crecerá en el dolor, en la preocupación, en las pruebas, que sabéis que no os podréis deshacer de ellas a lo largo de vuestra vida, pero que siempre serán para vuestro bien y para el de los vuestros.

Mis pequeños, por eso Nuestro Dios permitió que os viniera a dar éste consejo, porque Yo, como Madre, como Mujer, tengo la sensibilidad en alto grado y es una sensibilidad que os quiero compartir, que Me la pidáis de corazón, porque entendiendo al hombre, entendiendo la maldad que os rodea, pero también, entendiendo la Bondad que os salva, es como podréis sobrevivir y soportar todas las pruebas de vuestra vida. Todo el tiempo tendréis pruebas, Mis pequeños, pero se pueden vencer en la confianza y en el amor a Nuestro Dios.

No hay prueba que no pueda ser vencida si realmente estáis contando con la Fuerza de Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad, ésa es la Sabiduría Divina que debéis pedir, actuar siempre de acuerdo a la Voluntad de Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad. Si actuáis solamente bajo la inteligencia humana, muchos errores cometeréis. Por eso estáis viviendo sobre la Tierra, fuisteis escogidos por la Sabiduría Divina para transmitir Sabiduría Divina a vuestros hermanos, no os podéis quedar solamente en la inteligencia humana, que muchas veces está respaldada por satanás y os hace caer continuamente, porque la sabiduría humana solamente está respaldada en la soberbia y la Sabiduría Divina, en la humildad.

En todas vuestras obras, en todos vuestros actos, en todas vuestras metas, os debéis revestir con la Sabiduría Divina, para saber cómo deberéis actuar en tal o cual situación que se os presente. Satanás, siempre tratará de desviar al alma del bien que debe hacer, del ejemplo que debéis dar, del fruto que debéis dejar. Es difícil, Mis pequeños, es difícil mantenerse en la Gracia Divina, porque satanás continuamente os está poniendo buscapiés, piedras en el camino y soberbia humana. Es tanto con lo que debéis luchar, Mis pequeños, pero sabéis que contáis con Nuestro Dios, Conmigo, con la intercesión de la Comunión de los Santos, no estáis solos, Mis pequeños, la oración es poderosísima, la Gracia es total, a través de la Gracia, podréis obtener todo, Mis pequeños.

Demos gracias a Nuestro Dios, porque Su Misericordia y Su Amor son Infinitos, porque nunca Nos abandona, porque siempre vela por Su creatura y porque os ama infinitamente que, comprendiendo vuestra pequeñez y vuestra maldad, siempre os va a tener junto a Su Corazón.

Venid, Mis pequeños, venid, traedMe vuestros pesares y preocupaciones, traedMe vuestras alegrías y vuestros logros, traedMe vuestra vida entera, traedMe vuestros deseos, traedMe todo vuestro ser y el de los vuestros. Yo estoy aquí y Soy vuestra Madre, La Siempre Virgen María, que vela por cada uno de vosotros y de los vuestros. Haced universales vuestras oraciones y que todas éstas preocupaciones y todas éstas necesidades de oración, hacedlas universales, Mis pequeños, porque vosotros no estáis padeciendo solos éstos ataques del enemigo y porque todo este malestar se está dando a nivel mundial y esto os sirve para que os sensibilicéis en el Amor de Nuestro Padre Dios, que os deis cuenta de cómo el pecado va cundiendo por todo el mundo y así como os van sucediendo cosas en lo personal y en lo familiar a vosotros, también muchos de vuestros hermanos alrededor de la Tierra lo están padeciendo, por eso se os permiten éstas tribulaciones, para que crezcáis en el Amor, para que vuestra oración llegue a todos los países y a todas las almas del mundo, porque se necesita vuestra oración y la de muchos de vuestros hermanos.

Mi cuidado, lo tendréis, Mis pequeños, Mi protección continua estará, pero ampliad vuestra oración y vuestros deseos para todos vuestros hermanos, porque el dolor que estáis teniendo, también lo tienen muchas madres y padres alrededor del mundo. Muchos hermanos vuestros que pudieran ser vuestros hijos, están también padeciendo de los ataques satánicos. Vosotros ya habéis crecido en la Gracia, en la oración, en la virtud, en el amor, ellos no. Sed como Yo, vuestra Madre y buscad, a través de la oración y de ésos deseos, que os ponga Mi Santo Esposo, en vuestro corazón para que ayudéis a vuestros hermanos. ¡Tantas necesidades y tan pocos que las cubran!, dad, dad más, Mis pequeños, dad, porque mucho se necesita. Yo velaré por vosotros, os lo prometo, a pesar de las tribulaciones, alcanzaréis la salvación, todo lo que hacéis y habéis hecho por Nuestro Dios, no queda olvidado, os lo prometo.

Yo veré por vuestra salvación y por la de los vuestros, se os ha prometido y así será. Pero ya que estáis en la barca, ayudad a otros a que suban a ella, no olvidéis a vuestros hermanos que están todavía en el mundo y que se están ahogando en el pecado del mundo, echadles el salvavidas y ayudadles en su salvación eterna. Por eso os hemos tomado, por eso se os dan todas éstas situaciones de dolor, para que entendáis el dolor que tenemos Nosotros en el Reino de los Cielos. Sí, allá se vive el Amor, pero se os ha dicho que nunca podréis separar el dolor del Amor y cuando se ama mucho, también se sufre mucho. Estamos viendo la pérdida de muchas almas, porque no hay almas orantes que ayuden a sus hermanos en la salvación eterna. Daos, daos completamente, Mis pequeños, así como Nuestro Dios se os dará en plenitud por la eternidad. Gracias, Mis pequeños.