Mensaje.
Mensaje de la Santísima Virgen María a J. V.
Habla la Virgen Santísima,
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre Santísima, la Madre del Verbo Encarnado, la Madre del Amor. Hoy os quiero llevar de la mano para haceros meditar algo que es importantísimo para que realicéis un cambio de vida y ayude a todo el Mundo entero.
Por una mujer -Eva- entró el pecado en el Mundo y por una Mujer -Yo, vuestra Madre Santísima- entró la Salvación al Mundo.
Yo fui la portadora de la Verdad. En Mí se encarnó el Verbo Infinito. En Mí se consolidó la Profecía Antigua.
Sí, Mis pequeños, en la humildad de ésta esclava del Señor se realizó el inicio de la Obra de Redención prometida, al ser señalada por Nuestro Dios para que por Mí llegara el Mesías a la Tierra.
Si por una mujer entró el pecado, porque llena de vanidad se vio a sí misma, por Mí llega al Mundo la Salvación, por la Humildad con la que Mi Dios me dotó.
Nunca la vanidad, fruto de la soberbia, va a lograr triunfar. El demonio cayó a ése estado por el mismo pecado y con él atacó y sigue atacando al género humano. La lucha entre pueblos, entre familias y entre hermanos se ha dado, principalmente, por la soberbia existente en su corazón. Se quiere más, se busca más, se llena de avaricia el corazón del hombre y si no obtiene por la buena lo que desea, lo toma como puede.
Una mujer, teniendo todo, muchísimo más de lo que una mujer actual ó de cualquier tiempo pudiera tener, en todos sentidos, Eva, vuestra madre terrena, cayó en la mentira del maligno y, a pesar del estado de santidad y perfección en el que fue constituida, pecó y llevó su pecado a su compañero Adán. El pecado fue muy grave, porque se opusieron a la Gracia Divina que los colmaba y prefirieron hacer caso y llenarse de las mentiras del mal. Por avaricia y por soberbia, quisieron ser más que su Dios y, por consecuencia, cayeron a lo más bajo que el hombre pueda caer.
Sí, por una mujer entró el pecado al Mundo, porque se vio a sí misma, quiso tener de más, no estaba conforme con los Designios Divinos, no quiso aceptar la Voluntad Divina, quiso ser más que su Dios, cosa que NUNCA un hijo, un alma creada por Dios, lo va a poder lograr.
La soberbia y la imperfección que dejó el pecado en vosotros os sigue llevando a ésta falsa reflexión, ser como dioses.
¿Acaso no os dais cuenta de lo que sois? ¿No os dais cuenta de vuestra pequeñez? ¿No os dais cuenta de los errores que cometéis minuto a minuto, segundo a segundo y aún así creéis que podríais llegar a ser mas grandes que el Perfecto?
Aún a pesar de vuestra pequeñez y de vuestra necedad en seguir pecando, vuestro Dios, Nuestro Padre, en Su Perfección de Amor, es infinitamente Misericordioso,por eso se apiadó del género humano y es cuando, con Mi Presencia, se inicia la Obra de Salvación de toda la Humanidad.
Es Mi Hijo, el Hijo del Dios Perfecto, el que os viene a dar la pauta a seguir para alcanzar la perfección y la restitución de la Gracia en toda alma creada para la purificación de todo aquello que el Pecado Original dañó.
Es Mi Hijo, el Verbo Encarnado, el que os trae personalmente la Palabra del Padre, Su Ideal, Su Ley y Sus Promesas, para que todos Sus hijos pudieran vivir en paz, en amor y en armonía y con ello volver a hacer de ésta Tierra el Paraíso perdido.
Pero, ¿qué hace el corazón del hombre?, con su testarudez y manteniéndose firme al pecado causado, se sigue revolviendo en el fango sin ningún interés de acatar los designios divinos.
¿Hasta cuando, Mis pequeños, os vais a dar cuenta de que el mal que se mantiene en el Mundo es debido a vosotros mismos, porque vosotros lo alimentáis constantemente con vuestras malas acciones y raramente lo rechazáis?
Os habéis acostumbrado a vivir negando a vuestro Dios. Os habéis acostumbrado a vivir en el fango. Os habéis acostumbrado a vivir en la mentira y en el pecado. No os interesa probar de los frutos que vuestro Dios os promete. La maldad os vence porque ya os habéis vendido a ella.
Sí, Mis pequeños, el mal entró al Mundo por una mujer y el mal saldrá del Mundo cuando la estirpe de La Mujer busque Su Perfección y Su Guía.
De Mi estirpe hago el llamado, principalmente, a todas Mis hijas. Sí, Mis pequeñas hijas, Yo os dí el ejemplo a seguir, el cual debéis tomar para lograr la restauración del género humano.
El demonio atacó a la mujer, a Eva, por su vanidad, por su soberbia y avaricia latentes. No quiso negarse a sí misma y sí, en cambio, las dejó vivir, lo cual provocó la muerte del género humano, muerte en el pecado que os ha afectado a todos.
Sólo cuando la mujer actual se de cuenta, cuando acepte con humildad el error en el que vive, el error iniciado por su madre Eva y que sigue transmitiendo, entonces, las que se consideren Mis hijas fieles, Mis seguidoras, Mi ejemplo actual, serán las que Me ayuden a restaurar lo que el pecado causó. Mis pequeñas, Mis hijas, en vosotras recae una gran tarea, una gran responsabilidad, la de ayudarMe a restaurar al género humano.
La mujer es causa de unión ó desunión en los hogares. La mujer es causa de que se mantengan las buenas costumbres ó de la depravación de los miembros del hogar. La mujer es la que mantiene la vida en Dios ó del olvido a Él. La mujer es la que ayuda a apoyar las decisiones del esposo, en quién recae la Sabiduría de Dios, cuando en Gracia se encuentra ó de atacarlo, evitando que la Sabiduría Divina se manifieste y guíe a la familia.
Precisamente porque la mujer tiene un papel preponderante en la familia, en la sociedad, en el Mundo, el demonio os ataca más y os usa para ser objeto de pecado, pero es la vanidad, la soberbia, la avaricia y la necedad en vosotras lo que hace que os mantengáis en el error.
Sin vosotras, Mis pequeñas, Nuestro Padre no puede lograr la salvación requerida. Yo os vine a poner el ejemplo a seguir. Humildad, abandono en Dios, abandono a Su Voluntad, ejemplo de virtud, Madre amorosísima, esposa fiel. La Pureza es uno de Mis mayores atributos, por eso el demonio os ataca más por ése lado, porque él sabe que la pureza es una de las mayores virtudes que os aseguran el Reino de los Cielos.
Sí, Mis pequeños, acepté la Voluntad de Nuestro Padre en San José, Mi castísimo esposo y acepté, sin dudar, su guía amorosa como esposo y como padre y tutor de Mi Hijo. Vosotras ahora queréis ser cabeza y, guías de hogar, cuando ésa Gracia le fue concedida al hombre. Queréis tomar lugar que no os corresponde en la sociedad, al dejar el hogar para hacer vuestra voluntad. Os habéis puesto en contra de las Leyes Divinas dadas desde el Principio de los Tiempos y que se encuentran en las Sagradas Escrituras y las criticáis como obsoletas arguyendo que “ése tiempo ya pasó”.
¡Vuestro tiempo, como seres humanos, ha transcurrido, pero el tiempo para vuestro Dios es vigente! Su Ley es Eterna y Sus Designios también, es vuestra necedad la que os lleva a dar la espalda a vuestro Dios.
La lujuria, la vaciedad espiritual, el pecado de desobediencia, la soberbia, la avaricia, es lo que sigue reinando en vuestro corazón y si no lucháis contra estos pecados, vuestro Mundo irá de mal en peor.
La mujer tiene que seguir Mi ejemplo, para ello fui constituida, para ser Madre del Salvador y ejemplo a la mujer.
Orad intensamente para que podáis ganar Gracia de vuestro Dios y os volváis instrumentos de salvación con vuestro ejemplo de vida y así el demonio ya no os podrá hacer caer más. De vosotras depende vuestro cambio personal y al lograrlo la Gracia Divina de vuestro Dios se derramará sobre vosotras.
El tiempo sigue transcurriendo y muchísimas almas se siguen condenando por falta de oración, por falta de Fe, por falta de Amor y por el mal ejemplo de la mujer. Entended ya, Mis pequeñas, entended y ved la severidad de los tiempos actuales.
Yo os bendigo en Nombre de Nuestro Padre Dios, en Nombre de Mi Hijo, Verbo y Redentor, en Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor y en Mi Nombre de Virgen y Madre, ejemplo de Virtud y de Amor.
