Ago 09_01 Varias veces os he pedido que veáis por Mis intereses como Yo veo por los vuestros.

Mensaje.

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

Habla Dios Padre,
Hijitos Míos, varias veces os he pedido que veáis por Mis intereses como Yo veo por los vuestros.

Un buen padre ó una buena madre tienden a estar pendientes de lo que sus hijos, desde su nacimiento, necesitan y así los van cuidando hasta que llegan a ser gente de bien y pueden hacer ya su vida fuera del hogar paterno, pero nunca se olvidan de él aunque lejos estén.

Luego, los buenos hijos, al momento que pueden ayudar a sus padres, lo hacen, no sólo económicamente, sino también anímicamente.  Los apoyan en sus malos momentos, los apoyan en sus problemas, gozan y comparten con ellos sus recuerdos y alegrías y los acompañan en su vejez. Forman así una buena familia.

Así debe ser una buena familia, que el apoyo primero de los padres se vea correspondido después por los hijos. Esto se vuelve una reciprocidad  amorosa, primero los padres trabajan por los hijos para hacerlos gente de bien en todos sentidos y luego los hijos ayudan, amorosamente, a sus padres en su vejez, cuando ya no se pueden valer por sí mismos. Así unos ven por los otros como verdaderos hermanos que sois.

Pues si así actúan los buenos padres para con sus hijos y los buenos hijos para con sus padres, Yo, que Soy vuestro verdadero Padre, también quisiera que os mantuvierais en esa relación estrecha, íntima, que deseo de cada uno de vosotros.

Yo también veo por todas vuestras necesidades, desde antes de vuestro nacimiento y por toda la Eternidad y lo hago mejor que cualquier buen padre o madre de la Tierra, porque, a diferencia de ellos, Yo sí os conozco perfectamente.

Yo también necesito de cada uno de vosotros, porque también tengo necesidades, pero no como las que vuestros padres de la Tierra las requieren ó como las vuestras, que normalmente son económicas ó de consejo ó anímicas, etc., las necesidades que Yo tengo, ¡son vuestras propias necesidades!

Os explicaré. Yo, como Dios que Soy, Soy Perfecto, no necesito de nada ni de nadie para ser feliz, pero, porque sois Mis hijos y Yo os cuido, os guío, os protejo, os ayudo a cumplir vuestra misión, Mis deseos, Mis necesidades son las vuestras. Con ésto os quiero decir que Yo siempre estoy velando y pensando en vosotros y ésta es Mi necesidad, el ayudaros en la Tierra a cumplir con vuestra misión y protegeros de las garras del mal. Por éso, si pensáis en Mí, en ayudarMe a “resolver Mis necesidades”, automáticamente este buen deseo se revierte hacia vosotros en Bendiciones, porque, como os he dicho antes, todo lo que deseéis para los demás, se volverá hacia vosotros, bueno ó malo. De vuestros buenos deseos hacia los demás que Me hacéis, de vuestras intercesiones, de los sacrificios y penitencias que Me ofrecéis para reparar tanto dolor que Me causan vuestros pecados, todo os lo regreso como bendiciones para vosotros. Yo no Me quedo con casi nada, Yo sólo Me quedo y gozo infinitamente, el amor con el que actuáis, con el que pedís o con el que intercedéis.

Todo lo que hagáis por cada uno de vuestros hermanos, a Mí Me lo hacéis, ya que todo lo que hagáis por ellos, bueno ó malo, llega a Mí y regresa a cada uno de vosotros. Si el bien deseasteis, regresa ése bien aumentado para vosotros y los vuestros, pero, si deseasteis el mal, ése mal os cubrirá, tened muy presente que ése mal que regresa a vosotros NO salió de Mí, sino de vuestro corazón Y Yo permito que lo padezcáis para que evitéis seguir en el error atacando a vuestros hermanos con vuestro mal proceder y con vuestros malos deseos.

Sois una familia, una gran familia a la cuál debéis amar como Yo la amo. Vosotros, cada uno de vosotros, debe ser reflejo de Mi Amor y si no lo vivís yno lo transmitís, no os podéis hacer llamar hijos de Dios. Por eso Yo permito que vuestros malos deseos se os regresen como si fueran nalgaditas que os dan vuestros padres para que os corrijáis.

Ved, por favor, continuamente por Mis necesidades como lo que Soy, vuestro Padre Amorosísimo, que sólo desea vuestro bien; al actuar así, de Mí sólo obtendréis grandes bendiciones y no sólo para vuestros hermanos sino para vosotros mismos y para vuestra familia.

Estad muy concientes, Mis pequeños, de que al vivir en una familia, en la sociedad y en el Mundo, vuestro actuar puede afectar, en lo bueno y en lo malo, a pocas ó a muchas almas, por eso os pido continuamente vivir en oración íntima Conmigo para que Yo os pueda ir guiando, evitándoos el cometer errores que os involucren a vosotros y a muchas almas ó que os ayude con vuestro actuar a servir y a salvar, también a muchas almas.

Vuestra misión en la Tierra es de doble servicio, servicio para con vuestro Dios y servicio para con vuestros hermanos. Nunca penséis en tener a vuestros hermanos a vuestro servicio, sino vosotros ¡servidles a ellos!

Yo os bendigo a todos vosotros en Mi Sacratísimo y Misericordioso Corazón, con el Amor Redentor de Mi Hijo y con el Amor Vivificador de Mi Santo Espíritu.