Rosario
Temas:
- Vosotros pertenecéis a la Familia, el Santo Espíritu de Dios va iluminando las mentes y los corazones de aquéllos que pertenecen a Mi Familia.
- Vivir en la Comunión de los Santos es vivir una realidad, es vivir en Familia.
- Es una pena para las almas presentarse en el momento de vuestro Juicio y conocer todo el tiempo que desperdiciasteis.
- Se os ha concedido ser administradores de la empresa más grande y más bella que el hombre pueda imaginarse, el Cielo. El Cielo está en vuestras manos.
- Ésa falta de preocupación, ésa falta de deseo por hacer las cosas bien, es lo que va retrasando vuestro gozo aquí en la Tierra.
- Mi Promesa es dar el ciento por uno de lo que vosotros os desprendéis, aprended pues, Mis pequeños, a dar sin medida.
Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.
En el ofrecimiento, Habla Dios Padre,
Sobre: Vosotros pertenecéis a la Familia, el Santo Espíritu de Dios va iluminando las mentes y los corazones de aquéllos que pertenecen a Mi Familia.
(Lenguas…), Hijitos Míos, ciertamente los tiempos que estáis viviendo son difíciles, la confusión la estáis viendo por todos lados, aparecen “mesías” por aquí y por allá, aparecen mensajes por aquí y por allá, aparecen milagros por aquí y por allá. Todo esto, Mis pequeños, sabéis que ya estaba profetizado y estáis ya en los momentos de la Profecía.
Mis pequeños, no os confundáis, cuando vivís en familia, os conocéis perfectamente, el hijo sabe cómo habla el padre, el padre, sabe cómo habla el hijo, cuando realmente se vive en ésa familiaridad, se conocen tanto externamente como internamente.
Mis pequeños, el hijo, al conocer los deseos del padre, al conocer cómo se manejan en familia, aprende a manejarse él también en familia y transmiten ésos valores a otros que no son de la familia.
Vosotros pertenecéis a la Familia, el Santo Espíritu de Dios va iluminando las mentes y los corazones de aquéllos que pertenecen a Mi Familia. No os desviaréis si os mantenéis en Mi Familia, Mis pequeños, os lo aseguro. Aunque haya palabras halagadoras a vuestro alrededor, vuestro corazón os dirá cuáles son las verdaderas y cuáles son las falsas palabras. No os dejéis guiar por aquello que halague a vuestro ego.
Ciertamente, el vivir Conmigo, el vivir para Mí, no siempre será un lecho de rosas, no siempre será benevolencia, sabéis que tendréis que cargar una Cruz y ésa Cruz es la defensa de Mi Palabra, es la defensa de Mi Vida, es Mi Amor que se tiene que implantar en los corazones a través del Amor, no a través de la obligación, no a través de la venganza, no a través de la imposición dictatorial, como lo hace el demonio en las almas débiles.
Venid pequeños, venid Conmigo, vuestro Dios y tomad de Mi Fuente de Sabiduría, de Amor, de Paz, dad a vuestros hermanos lo que se os ha dado, pero sobre todo, Mis pequeños, vivid, vivid en la honestidad lo que habéis recibido. No inventéis, vivid en simpleza, como niños, lo que habéis recibido de vuestro Dios y ésa será vuestra carta de presentación ante los hombres y ante Mi, vuestro Dios, a vuestro regreso. La sinceridad, la honestidad, la inocencia con que hayáis vivido lo que Yo os he dado, serán de gran ayuda para vuestro juicio.
Gracias, Mis pequeños. (Lenguas…)
Primer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Vivir en la Comunión de los Santos es vivir una realidad, es vivir en Familia.
Hijitos Míos, confiad y agradeced, la vida que tenéis con la Comunión de los Santos. Os he hablado de ello, pero poco os importa ó no lo tomáis tanto en cuenta, Mis pequeños. Os vuelvo a repetir, que vivir en la Comunión de los Santos es vivir una realidad, es vivir en Familia, estáis participando en Familia para la co-redención que os toca a cada uno de vosotros.
Mi Hijo os mostró el camino para la salvación, cada uno de vosotros, como parte del Cuerpo Místico de Mi Hijo, tenéis la obligación amorosa de trabajar para la salvación de las almas de vuestros hermanos dentro de la Familia Celestial.
Todos estáis llamados para que en lo futuro seáis ésa Familia que fue creada desde el Principio, pero que por causa del Pecado Original, todo se distorsionó y se dividió, porque así es el demonio, divide y os dividió. Todo desde un Principio debió haber sido Familia Celestial.
Ahora sois familia humana, para reparar el daño recibido en lo Celestial y vuestra posición en la Tierra, es regresar todo lo caído, tanto las almas como la Creación completa hacia los niveles Celestiales a cómo fue Creado. No os separéis, Mis pequeños de vuestra Familia, unid la familia de la Tierra con la del Cielo a través de vuestras obras, a través de vuestras oraciones, a través de vuestros deseos, que vuestra mente y vuestro corazón esté continuamente en el Cielo con vuestros hermanos y así, vuestros actos, cada vez serán más santos, podríamos decir, más celestiales, porque estaréis viviendo el Cielo en la Tierra, al tener, como os dije, vuestra mente, vuestro corazón y vuestros deseos unidos a los Míos, con vuestros hermanos en la Comunión de los Santos.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Sobre: Es una pena para las almas presentarse en el momento de vuestro Juicio y conocer todo el tiempo que desperdiciasteis.
Hijitos Míos, durante Mi Vida pública en la Tierra, Yo nunca dije una palabra de más, una palabra sin sentido, una palabra grosera, en resumen, nunca hice algo ó dije algo que saliera sobrando ó que no tuviera una finalidad para la conversión y salvación de las almas.
Mis pequeños, Yo venía a cumplir una Misión que Me encomendó Mi Padre, también vuestro Padre.
Ciertamente, Yo, como Dios Perfecto en todo, sabía exactamente lo que la humanidad necesitaba en ése momento y lo que iba a necesitar en lo futuro. Esto os lo digo, Mis pequeños, Mis hermanos, porque Yo, conociendo vuestra naturaleza, conociéndoos perfectamente, sois muy dados a desviaros, a hablar de más, a actuar inútilmente, a desperdiciar tiempo y bendiciones que recibís de Mi Padre a diario. Ciertamente, las almas que ya pasaron la prueba, que ya sirvieron a Mi Padre por su paso en la Tierra, que ya fueron purificados y que ya gozan en el Reino de los Cielos, piensan como Yo Me mostré en la Tierra, sus pensamientos, sus actos, son los que deben ser, ni más, ni menos, no se desperdicia el tiempo, no se desperdicia la palabra, no se desperdicia el pensamiento, todo entra ya dentro de la Voluntad de Mi Padre.
Esto os lo digo Mis pequeños nuevamente, para que limitéis vuestra lengua, para que limitéis vuestros pensamientos, para que vuestros actos no sean obsoletos y no sobren, sino, realmente lo que hagáis, sea lo que necesita el Cielo para la salvación de las almas y para un crecimiento espiritual entre todos los hombres. No desperdiciéis lo que se os da ni echéis en saco roto lo que se os dice.
Mis pequeños, esto lo conoceréis cuando estéis ya en Presencia del Padre, pero como Hermano tengo la obligación de deciros esto, porque es una pena para las almas presentarse en el momento de vuestro Juicio y conocer todo el tiempo que desperdiciasteis, todos los actos que debisteis haber usado para salvación de las almas y lo desperdiciasteis, porque todo eso conllevará un castigo y Yo no quiero que sufráis, Mis pequeños. Pero, por otro lado, sabéis que el tiempo desperdiciado dio por resultado almas que no se salvaron ó que se retrasó su salvación porque no pusisteis empeño en ello.
Entrad pues, en ésa comunicación íntima Conmigo, con vuestro Dios, en vuestro corazón para que Yo, vuestro Hermano os guíe y os haga aprovechar el tiempo que os ha concedido Mi Padre para que lo aprovechéis en totalidad, como Yo lo hice para Él.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Sobre: Se os ha concedido ser administradores de la empresa más grande y más bella que el hombre pueda imaginarse, el Cielo. El Cielo está en vuestras manos.
Hijitos Míos, en varios pasajes en las Sagradas Escrituras y en las Parábolas que Yo os di, os remarco que vuestra posición en la Tierra es la de ser administradores de los dones recibidos y en ningún momento deberéis colocaros como propietarios de lo que se os ha dado, empezando con el don de la vida. Es un don, Mis pequeños, es un regalo para el alma, pero vosotros no sois los dueños de éste don, de éste regalo, estáis administrando tiempo, estáis administrando bienes, estáis administrando regalos que se os dan para compartir con vuestros hermanos. El que es Dueño puede hacer y deshacer, pero vosotros no. Si realmente meditáis esto, Mis pequeños, podréis daros cuenta de vuestra realidad en la Tierra y vuestra realidad ante vuestro Padre y vuestro Dios.
Al ser administradores deberéis dar cuenta de lo que se os ha dado para cuidar, para compartir, para repartir a vuestros hermanos. Estáis administrando lo que se os ha dado para acrecentar, y perfeccionar lo que está destruido por el pecado. Por eso, también se os dice en las Parábolas que os di, que al final del tiempo, de vuestro tiempo personal, tendréis que dar cuentas de cómo administrasteis vuestra vida y cómo repartisteis los dones que a cada uno de vosotros se os concedieron.
Ciertamente tenéis libertad, pero ésa libertad es para hacer bien ó mal vuestro trabajo y no utilizar ésa libertad como si fuerais dueños, como algunos de vosotros pensáis y decís que la vida es vuestra y podéis hacer con ella lo que queráis y de ahí vienen todos los pecados, toda la concupiscencia y aún llegar hasta quitarse la vida, creyendoos dueños de ella.
Cuando sois administradores se os ha dado la confianza para que podáis trabajar lo que se os ha dado. El compromiso que tenéis es principalmente con vuestro Dios, que es el Dueño y con los hombres. Debéis transmitir, regalar, compartir éstos regalos con los que no lo tienen. Cada uno de vosotros administra diferentes dones y todo esto va completando la Obra Santa de la Creación, de la redención y del Reino que se os va a dar en lo futuro.
Tomaréis nuevamente ésos regalos grandes que se os dieron desde el Principio. Será el regalo para los buenos administradores tener nuevamente las bendiciones de vuestro Dios en su máxima expresión y, como se os dice en las Parábolas, “al que ha sido buen administrador, se le confiará más y aquél que no ha sido buen administrador, se le quitará lo que tenía y se le arrojará al fuego”.
Mis pequeños, meditad vuestra posición en la Tierra como administradores. Meditad ésta bendición tan grande que vuestro Padre Dios os ha concedido con el don de la vida y poder administrar Sus bienes, que son los dones que se os concedieron.
Mis pequeños, os quiero decir que tener una bendición tan grande de vuestro Dios, el haber sido llamados a la vida y que vuestro Padre y vuestro Dios os haya concedido ser Sus administradores, haberos puesto ésa confianza para que trabajarais para Él, es un don grandísimo, es un regalo grandísimo. Meditad esto, si vosotros fuerais dueños de una gran empresa, una empresa millonaria, ¿a quién pondrías como administradores de los puestos más importantes de ésta empresa?, solamente pondríais a gente de confianza, a gente que sabríais que no os va a robar y que va a hacer que vuestra empresa crezca, sea fructífera y ayude a muchos, a muchos de vuestros hermanos con los bienes de la empresa.
Así estáis vosotros, se os ha concedido ser administradores de la empresa más grande y más bella que el hombre pueda imaginarse, el Cielo. El Cielo está en vuestras manos, los regalos del Cielo están en vuestras manos, ¿estáis administrando correctamente los bienes del Cielo, los dones que se os han concedido para que los bienes del Cielo se expandan y lleguen a todos vuestros hermanos?.
Nuestro Padre confió en vosotros, os puso como administradores de la Gran Obra, que es la Creación, que es el Cielo, el Paraíso para todos vosotros, ¿cómo estáis administrando lo que se os ha dado? y ¿qué estáis haciendo para acrecentar ésta Gran Obra de Nuestro Padre, de vuestro Dios?
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto Misterio, Habla Dios Padre
Sobre: Ésa falta de preocupación, ésa falta de deseo por hacer las cosas bien, es lo que va retrasando vuestro gozo aquí en la Tierra.
Hijitos Míos, estad conscientes de que todos vuestros actos, todos vuestros pensamientos, siempre van a ser perfeccionables y esto os lo digo porque os conozco perfectamente y son muy raras las ocasiones en las cuales vosotros hacéis las cosas buscando la perfección, haciendo las cosas que se os piden con todo el gusto y con todo el empeño posible, para que realmente lo que hagáis ó lo que digáis, salga de acuerdo a Nuestros deseos.
Os he dicho que vosotros sois muy distraídos, sois como niños distraídos, traviesos, que se os da una orden que recibís del padre, de la madre, un deseo, una tarea y por hacerla rápido, por cumplir y seguir jugando, no ponéis todo vuestro empeño. Así os pasáis toda una vida, jugando, distrayéndoos y no tomáis realmente en cuenta, con madurez y con el deseo de trabajar para vuestro Dios vuestra tarea como debierais. Por eso os insisto, Mis pequeños, en que estéis atentos a Mi Palabra, a Mis deseos, a lo que Yo ponga en vuestro corazón, porque sois Mis instrumentos, sois Mis administradores y Yo confío en vosotros. Pero, ciertamente, cuando vosotros no dais vuestro máximo, Yo tengo que aceptar lo que deis, porque respeto vuestra libertad, pero, cómo quisiera sacar de vosotros el máximo provecho para bien vuestro, para el bien de vuestros hermanos, para el bien de la redención de todo el género humano.
Confío en vosotros, pero vosotros no Me respetáis ni tratáis de darMe gusto, de dar gusto a Mis deseos como Padre y como Dios. Sí, os tengo que regañar, pero sabéis que es un regaño amoroso, porque deseo que os perfeccionéis, os voy llevando de la mano, para haceros mejores. Ésa falta de preocupación, ésa falta de deseo por hacer las cosas bien, es lo que va retrasando vuestro gozo aquí en la Tierra. Sabéis que el mal también trabaja para destruir Mi Obra, para destruir el Amor. El mal, desgraciadamente es más fácil de realizar, la maldad os pone las condiciones fáciles y así como actúa el hombre en ésa distracción, lo que es fácil, lo realiza mejor, por eso para hacer algo bueno, algo para Mí, vuestro Dios, os tenéis que vencer a vosotros mismos, vencer ésta falta de atención, vencer vuestra flojera, vencer vuestra distracción para poder servirMe al nivel al que Yo os pido.
Entended que las fuerzas del mal a ratos os van venciendo y aunque no vencerán, si van retrasando vuestro gozo, el gozo que Yo quiero para todos vosotros. Luchad contra vuestra debilidad, Mis pequeños, luchad contra vuestra flojera y sobre todo, luchad contra vuestra mediocridad. Queréis salir del paso haciendo las cosas rápidas, sin perfeccionarlas, simplemente las hacéis y Me las presentáis, a Mí, vuestro Dios, como un regalo mal hecho, un trabajo no terminado. Esta mediocridad os está afectando, entendedlo.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Mi Promesa es dar el ciento por uno de lo que vosotros os desprendéis, aprended pues, Mis pequeños, a dar sin medida.
Hijitos Míos, los que os decís Cristianos, los que os sentís seguidores Míos, os habéis dado cuenta que en el servir está vuestro gozo. Es un gran gozo para el alma, el darse por el hermano, y ver el gozo de ésa alma al sentirse ayudada, ya sea en lo material ó en lo espiritual. El alma del que da, goza infinitamente, por el desprendimiento de un bien, para hacer un bien mayor.
Por eso os he dicho, Mis pequeños, que no os posesionéis de los dones, que no os posesionéis de lo que se os ha dado, porque no es vuestro, y con lo que os he explicado, de que sois administradores y de lo que tenéis no es vuestro, os daréis cuenta de vuestra realidad terrena. Dar y darse a los demás es lo que os va a traer el gozo aquí en la Tierra y el gozo eterno. Ciertamente que el darse es más importante que el dar, os vais venciendo a vosotros mismos, vais venciendo vuestros gustos, vuestra comodidad, vuestros intereses, vuestros deseos.
Cuando veis la necesidad del hermano y, por ayudarle, os olvidáis de vosotros mismos dando lo máximo que podéis dar, el gozo que recibís, es inmenso. En eso consiste el irse uno acabando para dar vida a otros. Os he dicho que aquél que es padre ó madre, aprende muy bien ésta lección y éste acto amoroso hacia sus hermanos. Primeramente, con los que son vuestros hijos, vais teniendo un ejercicio grande en la donación, en el desprendimiento, en el olvido en vosotros mismos, para ir engrandeciendo un almita que apenas va creciendo al mundo. Vais a ir engrandeciendo ésa alma necesitada, ésa alma ávida de conocimiento y espiritualidad, de necesidades físicas, morales y espirituales.
Mis pequeños, con ése ejercicio en la virtud, os vais santificando. Es la donación de uno mismo, por hacer crecer a otro ó a otros. Así en ése ejercicio con los pequeños, luego empezaréis a hacer lo mismo con vuestros hermanos mayores de otras familias, con otras necesidades. Cuando vosotros aprendéis a dar en totalidad de lo que tenéis, de los regalos que se os dan, es cuando gozáis. Sabéis que Mi Promesa es dar el ciento por uno de lo que vosotros os desprendéis, aprended pues, Mis pequeños, a dar sin medida, a ser administradores santos, a ayudar a crecer a vuestros hermanos necesitados y así gozaréis grandemente con los dones que se os han dado, los cuales se irán acrecentando y así os presentaréis con las manos llenas al final de vuestro tiempo.
Gracias, Mis pequeños.
