Mzo 16_06 Mi Voz (Justiciera) llega ahora a todos vosotros.

Mensaje – a las 12:12 a.m. el Domingo de Resurrección

 

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J.V.

Hijitos Míos, cuando el pueblo Me trajo a la mujer adúltera para ponerMe a prueba, porque la ley exigía su muerte por lapidación, ellos solo veían los pecados de ella sin quererse dar cuenta que muchos de ellos eran también autores de su pecado y todos los demás vivían en pecado. El corazón de todos ellos estaba tan endurecido que no quisieron ver lo que Yo escribía en el polvo, les recordaba la Ley, les recordaba los Mandamientos dados por Mi Padre, pero como no los seguían, no los querían ver, por eso les tuve que reprochar en viva voz: “el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”, nadie lo hizo, porque fue la Voz justiciera de su Dios la que llegó a su corazón y ésta rompió su coraza de roca y les llegó hasta lo más profundo de su ser haciéndoles reconocer que no eran menos pecadores que la acusada.

Mi Voz llega ahora a todos vosotros. Acusáis al que roba y no veis los robos que vosotros habéis cometido. Acusáis de lujuria y no queréis ver la lujuria en vuestros actos y en vuestros pensamientos. Acusáis de corrupción y no queréis aceptar la corrupción en la que vivís y que vosotros mismos provocáis. Acusáis de mentira y no queréis aceptar la vida de mentira que lleváis y todas las mentiras que decís para aparentar lo que no tenéis ni lo que no sois. Acusáis  y acusáis de tanto mal que producen vuestros hermanos sin daros cuenta que en muchos casos vosotros sois parte importante en la generación de ésos males.

Ciertamente es más fácil acusar al hermano del error ó de los errores que comete, que hacer un examen de conciencia personal y honesto y ver que se está igual ó peor que el hermano a quien acusáis o señaláis.

Ciertamente necesitáis de una buena dosis de humildad y de caridad para provocar un cambio interior efectivo, que os ayude a avanzar en la perfección espiritual que tanto necesito de cada uno de vosotros.

De ahora en adelante, Mis pequeños os pido que antes de que queráis acusar ó señalar a alguno de vuestros hermanos por su mal proceder, colocaos en el lugar de la mujer adúltera, a Mis pies y arrepentidos para que en lo futuro los demás no hagan –injustamente- lo que vosotros queríais hacer. Necesitareis de mucha caridad, hacia vuestros hermanos, para saber entender las causas de su pecado y así, al entenderlos, poder ayudarles en su crecimiento espiritual.

Aún a pesar de vuestros pecados no Me aparto de vosotros, sigo insistiendo, con Mi Presencia en vuestra vida, el momento en el cual os abráis para que dejéis entrar ése rayo de Luz transformadora que os hará ver vuestra realidad de pecado y el sendero de luz que os pediré sigáis, para que seáis transformados y así aprovechéis al cien por ciento las Gracias y Bendiciones que continuamente os estoy enviando, pero que se Me regresan intactas porque no las quisisteis aprovechar.

Ciertamente, al luchar por vuestro cambio, empezaréis a tener fuertes ataques del mal para tratar de convenceros que no es necesario cambiar, que os divertiréis más aquí en la tierra viviendo una vida disipada y sin obligaciones, que luchando por obtener algo que sólo os va a “coartar” vuestra libertad.

Ciertamente no recibe igual trato de Mi parte el hijo obediente que el hijo terco y malo y no es porque no los quiera, sino que ellos son los que Me dan la espalda, hacen su propia vida y no les interesa recibir Mis Bendiciones, con lo cual quedarán, simplemente, sin protección, en las garras de satanás, quién los hará vivir tribulaciones y maldad en su vida.

Os amo y os bendigo a todos, buenos y malos, deseando que Mis bendiciones rompan la coraza de roca de vuestro corazón traicionero y necio y os den un deseo santo de un verdadero cambio hacia el AMOR y hacia la perfección.