Mzo 06_06 Vosotros afectáis a vuestros hijos fuera del matrimonio.

Rosario.

 

Temas:

  • Mis pequeños, estoy enfatizando la Promesa de Nuestro Dios de estar siempre Presentes entre vosotros.
  • Aquéllos pequeños que no han nacido bajo el Sacramento del Matrimonio, quedan afectados en cuerpo y alma eternamente

 

Mensaje de Dios Padre y La Santísima Virgen de Guadalupe a J. V. 

 

Primer Misterio, Habla La Santísima Virgen de Guadalupe,
Sobre: Mis pequeños, estoy enfatizando la Promesa de Nuestro Dios de estar siempre Presentes entre vosotros.

Hijitos Míos, en Mi aparición de Guadalupe, Yo os enfatizo Mi Presencia entre vosotros con ésta frase: “¿Qué no estoy Yo aquí, que Soy vuestra Madre?”. Mis pequeños, estoy enfatizando la Promesa de Nuestro Dios de estar siempre Presentes entre vosotros.

Un padre, una madre que realmente ama de corazón, nunca se aparte de los hijos, pero los hijos pequeños, no solamente cuando son pequeños necesitan a los padres, necesitan de ellos a lo largo de su vida. Por eso estamos Nosotros junto a vosotros todo el tiempo, unidos a vuestro corazón, unidos a vuestras intenciones, unidos a vuestros problemas y aún en el momento de vuestra muerte, unidos.

Mis pequeños, Somos una Familia, vuestro Padre os Creó, Mi Hijo os educó, Yo, vuestra Madre, os cuido, os educo, os llevo hasta el Corazón de la Trinidad.

Mis pequeños, no os separéis del Cielo, ahí tenéis vuestro verdadero Hogar, no estáis apartados de vuestro Hogar verdadero cuando vivís en la Presencia continua e íntima con Nuestro Dios. Os separáis, cuando vosotros hacéis vuestra propia vida, cuando queréis hacer vuestra propia voluntad. Hay tanto error alrededor del mundo, hay tanto error en los corazones de los hombres, hay tanta maldad que os rodea, Mis pequeños, que si no estáis con Nosotros, caeréis irremediablemente.

Os hemos explicado que las potencias del Infierno son tremendas. La Gran Lucha que se dio al Principio, la lucha Angelical fue tremenda, vosotros no sois ángeles, Mis pequeños, y ni estáis completamente en Gracia, así que la lucha se hace todavía más tremenda para con vosotros, por eso estamos continuamente velando por vosotros en vuestro cuerpo y en vuestra alma, estáis siendo atacados continuamente por el enemigo del Amor.

Así pues, Mis pequeños, no os apartéis de la vida espiritual, no os apartéis de Nuestra Presencia Viva entre vosotros, no despreciéis todas las Gracias y bendiciones, toda la ayuda que el Cielo continuamente os da.

No seáis necios a las Palabras de vuestro Dios y estad con Nosotros y así venceréis a las fuerzas de satanás, que cada vez serán más fuertes entre vosotros.

Acudid continuamente a Mí, vuestra Madre, para que Yo lleve vuestras necesidades, vuestros deseos y aún vuestros agradecimientos a Nuestro Dios.

Gracias, por estar con Nosotros, gracias por estar Conmigo, gracias por todo el amor que vuestro corazón derrama por los vuestros.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Aquéllos pequeños que no han nacido bajo el Sacramento del Matrimonio, quedan afectados en cuerpo y alma eternamente.
Hijitos Míos, se os ha explicado que los Sacramentos, son signos indelebles, son signos Divinos, a través de los cuales vosotros os llenáis de Mi Gracia. Vivís para el Cielo, estáis marcados como hijos Míos, pero no solamente queda afectada vuestra espiritualidad, vuestra alma, sino también vuestro ser, vuestro cuerpo.

La vida del Cristiano empieza desde la Bendición a través de los Sacramentos, que el mismo ministro, Mis ministros, los sacerdotes, os van a transmitir. Él, a través del Sacramento Sacerdotal, está afectado en cuerpo y alma, vosotros sentís Mi Presencia en un sacerdote santo, en un sacerdote que está Conmigo, vosotros sentís ésa vida espiritual, ésa Presencia Real y Divina de vuestro Dios.

La vida del Cristiano empieza desde vuestro Bautismo. Por el Sacramento del Bautismo vosotros regresáis al estado de Gracia como hijos Míos, así vuestra alma y vuestro cuerpecito, quedan ya consagrados a Mí. Crecéis y a través del Sacramento de Confirmación, vosotros mismos, ya con vuestro libre albedrío, vais a confirmar lo que vuestros padrinos hicieron por vosotros, es ésa vida de entrega la que debéis tener para Conmigo. Tenéis la Eucaristía y con vuestra Primera Comunión, de ahí en adelante empezaréis a alimentaros del Alimento Divino. Mi Cuerpo, Mi Sangre, Mi Vida, van a entrar a hacer vida con vosotros, así empieza el alma a crecer fuertemente junto con la espiritualidad que tengáis en vuestro hogar. Con las oraciones, con el ejemplo que se da dentro del hogar, os vais santificando con toda ésta vida espiritual.

La santificación, para muchos, se va dando desde pequeñitos, vais creciendo y toda ésa vida espiritual se va fortaleciendo, vais dando ejemplo, vais dando vida. Aún desde que sois pequeñitos. Puede haber un niño que esté totalmente suelto a Mi Voluntad y pueda cambiar, por ése ejemplo, la vida de muchos adultos. Por eso la vida de los santos es vida ya consagrada a Mí.

Al punto a donde quiero llegar, Mis pequeños, es el Sacramento del Matrimonio. Es la unión en la cual vosotros escogéis a otra alma para uniros y hacer una sola a través de éste Sacramento bello y santo, en el cuál, junto Conmigo, daréis vida. Daréis vida física, pero también daréis vida espiritual.

Mis pequeños, es fuerte lo que os voy a decir, pero aquéllos pequeños que no han nacido bajo el Sacramento del Matrimonio, quedan afectados en cuerpo y alma eternamente. No es lo mismo concebir un hijo bajo el Sacramento del Matrimonio, que un hijo fuera del Sacramento del Matrimonio, aunque sean después Bautizados ambos. Ya sea aquéllos que nacieron dentro del Sacramento del Matrimonio ó los que nacieron fuera del Sacramento del Matrimonio, aunque después sean Bautizados, quedan afectados aquellos que no nacieron dentro del Sacramento.

Mis pequeños y esto es fuerte, pero es vuestra culpa, la misma culpa que tuvieron vuestros Primeros Padres, Adán y Eva, que os afectaron a vosotros en cuerpo y alma por su pecado. También hay cierta afectación mala para aquéllos que conciben bebés fuera del matrimonio, aunque Mi Misericordia es grande, vosotros afectáis a vuestros hijos fuera del matrimonio y ellos requerirán una Gracia grande y una pena grande también para volverlos a ésa vida íntima Conmigo.

Vosotros afectáis a vuestros hijos de ésta forma y gravemente, Mis pequeños. Creéis que traer a un hijo a la Tierra es cualquier cosa, que cualquiera lo puede hacer, ciertamente en lo físico lo haréis, pero la afectación que le causaréis cuando no estéis Conmigo, cuando no esté bendecido vuestro matrimonio, os vuelvo a repetir, es grave.

Tened cuidado con lo que hacéis Mis pequeños, vosotros, hijos descarriados, vosotros, los que negáis Mi Presencia en vuestro interior, Mi Presencia en lo que os rodea, Mi Presencia en vuestra alma.

A Moisés le di las Tablas de la Ley, todos vosotros debéis seguir ésas Leyes. Yo no juego, Mis pequeños, con la vida, la vida que Yo os doy. Todo en Mi es Santo, todo en Mi es correcto, todo en Mi es Verdad, todo en Mi es Amor. Si estáis Conmigo, grandes bendiciones derramo sobre vosotros, si estáis contra Mí, vosotros mismos os atraéis maldición, error, maldad, en diferentes formas. Si no aceptáis Mis Leyes y lo que se deriva de ellas, y en éste caso los Sacramentos que se os piden a través de la Iglesia, estáis en contra. Soy un Dios Celoso del Amor, de las Leyes que os he dado, de la vida que Yo os concedo, no Me gusta jugar con lo que Yo os pido. Sed serios en lo que Yo os he dado desde el Principio a través de Mis Leyes y Decretos.

En cambio, cuando estáis Conmigo, Mi derrame de Bendiciones es grandísimo, es una cascada de Bendiciones sobre aquéllas almas que respetan Mis Leyes, Mis Decretos y Mi Amor. No os separéis de lo que Yo os pido y Yo no Me separaré de vosotros, no Me deis la espalda y Yo no Me olvidaré de vosotros que, aunque nunca lo hago, no derramo las mismas Bendiciones sobre aquellos que están luchando por mantenerse Conmigo, que aquellos que Me atacan ó se olvidan de Mí.

Yo Soy Justo, Yo Soy Bondadoso, Yo Soy de una sola pieza. Lo que Yo Prometo lo cumplo y cubro bajo Mi Manto a todos aquellos que están Conmigo. No destruyáis lo que Yo con Amor creé, manteneos Conmigo y gozaréis del Cielo prometido.

No os apartéis, Mis pequeños, no hagáis las cosas mal, no escuchéis las insidias de satanás. Apartad vuestra mente y vuestro corazón de sus ataques, de sus consejos, que solamente os destruyen.

Mi Vida, Mi Vida entera derramo sobre los que buscan Mi Amor, desconfiad de todo aquello que es fácil y que os lleva al pecado. Entended esto, Mis pequeños, antes de que sea tarde para vuestra vida y para la de los vuestros.
Gracias, Mis pequeños.