Rosario- Mensaje ÚNICO
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Mensaje de Dios Padre a J. V.
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Habla Dios Padre
Hijitos Míos, Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios, y Me duele muchísimo lo que está sucediendo y sucederá como purificación a vuestras almas, pero no queréis entender todo lo que Yo os he estado pidiendo durante años: que cuidéis el estado de vuestra alma, que os mantengáis siempre en estado de Gracia, y que veáis por vuestros hermanos, por su salvación, que seáis otros Cristos en estos momentos tan difíciles de la humanidad. ¿Por qué no entendéis, esto, Mis pequeños?
No os imagináis el horror al que podéis caer si sois juzgados y se os da el castigo eterno. Muchos ni siquiera piensan en ello, simplemente, viven por vivir, pero no quieren tener ningún tipo de compromiso, y esto no es un compromiso, Mis pequeños, es una necesidad, es una obligación. A vuestra alma, que es vuestro “yo”, se le dio la vida, tenéis prestado ese momento de vuestra existencia aquí en la Tierra, es vuestra obligación el cuidar y el salvar vuestra alma, no os imagináis lo terrible que es el Infierno, del cual nunca podréis salir después.
Habla JV:
¡OH!, Dios mío, perdona nuestros pecados, perdona todos los errores que hemos cometido, perdónanos, porque no hemos sabido pesar ese Bien que pende sobre nosotros, el don de la vida.
Continúa Dios Padre:
Tan grande es, que muchas almas del Reino de los Cielos, almas que no han bajado a servirMe, quisieran bajar, aunque también tienen una obligación, bajar con una misión para poder salvar a muchas otras almas que viven según su voluntad y no la Mía.
No os imagináis el dolor eterno que tendréis si no sabéis escucharMe y cumplir con Mi Voluntad. Yo os he dado el don de la vida para que Me sirvierais y sirvierais a muchas almas, a través de vuestra oración buscando su salvacíón eterna.
Estáis viendo cómo va todo de mal en peor, los desastres cada vez son más fuertes, y os dais cuenta de ello, pero, en ese momento, todo se os olvida, cuando menos, pedid perdón, si no os alcanza el tiempo, porque estaréis tan abrumados al ver tanto desastre, que podríais no arrepentiros a tiempo.
¿Cuántas veces os tengo que pedir esto, Mis pequeños? Yo no deseo el dolor humano, no deseo vuestra condenación, sois Mis hijos. No acabáis de entender esta Gracia tan grande, que os pueda Yo, llamar “Mis hijos” y vosotros podáis llamarMe “Padre”, pero estáis tan alejados de Mí.
Estáis viendo cómo se van cumpliendo las predicciones de Fátima, todas las profecías dadas en antiguo se están cumpliendo, pero muchos de vosotros seguís impávidos ante los acontecimientos obvios que estáis viviendo, ya no son normales, los mismos científicos se han dado cuenta de ello, ya no son normales, pero queréis seguir, tontamente, en vuestro caminar pecaminoso, alejados de Mis Leyes, de Mis Preceptos, de Mi Amor. ¡Cuánto Me duele el que seáis así, Mis pequeños! ¡Cuánto Me duele!, pero tenéis el libre albedrío, y vosotros mismos escogéis el cómo actuar.
¡Cuánta necedad de parte vuestra! ¡Cuánto error en vuestros actos! ¡Cuánta falta de oración!, tanto de vuestra persona como enseñando a los pequeños, para que aprendan a reconocerme a Mí, vuestro Padre, y Me puedan ya llamar “Padre”, ya desde chiquitos. No os imagináis la alegría que Me dan esos pequeños cuando Me buscan, cuando quieren estar Conmigo.
Todavía tendréis que lidiar con los acontecimientos, cada vez peores y, luego la presencia de satanás en vuestras vidas, tiene ya libertad de atacaros, pero vosotros no estáis preparados para defenderos.
Ved, ved por vuestros semejantes, satanás os sigue poniendo muchas distracciones en vuestra existencia y seguís cayendo en esas distracciones, Mis pequeños. Difícilmente no caéis en esas distracciones, porque habéis dejado la oración a un lado.
Dependéis de Mí para vuestra salvación, porque sois muy débiles.
Ya sabéis que el tiempo es corto y que los ataques de satanás se irán incrementando. Os repito, sin Mí, no os podréis defender contra las fuerzas de satanás, vosotros estáis jugando con vuestro futuro. Entended, pues, y venid a Mí.
Gracias, Mis pequeños.
