Ago 21_01 Debéis hacer una sola vida Conmigo.

Mensaje.

 

Mensaje dado por Dios Padre a J. V.

 

Habla Dios Padre,
Hijitos Míos, quiero hacer hincapié sobre algo que se os olvida muy a menudo, el que debéis hacer una sola vida Conmigo.

Es muy común, en la mayoría de vosotros, los que aún mantenéis un trato íntimo Conmigo, los que aún mantenéis devoción y amor a lo que de Mí viene, de que dividáis tiempos. Os decís: Debo dejar mis cosas, mis quehaceres, mi trabajo, porque ahora es tiempo para orar o ahora es tiempo para ir a Misa o ahora es el tiempo que le debo de dar a Mi Dios.

¿Por qué tan sólo Me dais retazos del tiempo total, de un día completo, que os doy? ¿Acaso Yo os doy retazos de Mis Gracias ó de Mis Bendiciones?

No, Mis pequeños, Yo Me doy en totalidad y Yo deseo de cada uno de vosotros, que Me compartáis, como lo hacía Mi Hijo Jesucristo, de TODO vuestro tiempo.

¿Acaso no os habéis dado cuenta que recibisteis de Mí los dones y cualidades que os han ayudado a desenvolveros sobre la Tierra, tanto para poder trabajar y proveeros de lo material, como para poder trabajar en lo espiritual y ganarMe almas para la Eternidad? Entonces, ¿por qué no compartís Conmigo todos vuestros éxitos y el resultado de vuestro trabajo?

Cuando tenéis hijos pequeños y que van por primera vez a la escuela, al hacer sus primeros dibujitos u obras manuales, al terminar las labores escolares y los vais a recoger, corren felices a enseñaros, con gran orgullo, lo que realizaron. Vosotros quizá veáis tan solo puros garabatos, rayas ó bolitas mal hechas, pero vuestro corazón se regocija sobremanera, pues estáis viendo los primeros logros de vuestros pequeñuelos y éso os causa una gran alegría. Van creciendo y vais viendo como se van desenvolviendo vuestros hijos con múltiples cualidades y os siguen presentando sus logros para obtener de vosotros palabritas de aliento y apoyo, lo cual les va a ayudar a sentirse seguros de que sirven para algo en la vida y para desear seguir preparándose para el futuro.

Yo, vuestro Padre Dios, deseo lo mismo y más, ya que de Mí habéis obtenido todo. Recibís, como ya os dije, cualidades, virtudes, bendiciones, etc. como almas que bajáis, preparadas a cumplir una misión y, además, recibís de vuestros hermanos, de todos aquellos que entrarán en contacto con vosotros durante toda vuestra misión terrena, ayuda personal, apoyo, palabras de aliento, protección, intercesión, etc., porque Yo muevo a las almas de todos ellos para que os ayuden. Entonces, ¿no acaso merezco que os volquéis a Mí presurosos a mostrarMe todos vuestros logros si de Mí habéis obtenido todo?

Me gusta, sobremanera, que las almas aprecien los dones que les concedí, que los pongan a trabajar como es debido y que ¡Me los agradezcan!

Ya también os he hablado muchas veces sobre el valor del agradecimiento el cuál es muy grande, ya que para poder agradecer algo, primero es preciso darse cuenta que se recibió un bien. Por eso, primero debéis daros cuenta y apreciar los dones, que son los grandes tesoros que concedo al alma y al reconocerlos, agradecédmelos. Son regalos de Mi Corazón a vuestra alma.

Así pues, con los dones recibidos, debéis hacer la parte que os toca en la redención y salvación del género humano. Tened en cuenta que éstos dones y cualidades los estáis usando todo el día, algunos para que podáis trabajar y ganar el sustento terreno, pero otros son para trabajar y ganar el sustento divino, tanto para vosotros como para vuestros hermanos.

Todo vuestro día está lleno de detalles, algunos buenos, otros malos, unos de gozo, otros de tristeza, unos de logro, otros de fracaso, etc. y si realmente aceptáis que lo que tenéis Me lo debéis a Mí, entonces ¿por qué no Me compartís todo lo vuestro?

Yo no deseo que dividáis el día, una parte para Mí y una parte para vosotros. Yo Soy dueño de todo, pero no tomo lo que no se Me dá con libertad, alegría y AMOR.

Si a un amigo solo le habláis de vuestros logros solamente, de vuestros éxitos ó de vuestras buenas situaciones, le estáis limitando vuestra amistad e información para conoceros mejor, así él no podrá apoyaros en vuestros momentos difíciles, porque no los conoce, porque no le habéis tenido confianza de compartírselos. Sois amigos parcialmente. Si solo acudís a ellos para compartirles lo bueno y nunca para pedir un consejo, compartir una preocupación ó tratar de hallar la solución a un problema en forma conjunta, os dirá que no sois buenos amigos, porque no les tenéis confianza para compartir esas cositas que os agobian.

A Mí Me hacéis lo mismo, pero al revés. Me tenéis sólo como el Dios proveedor, el que os debe dar todo, el que recibe sólo pláticas de vuestros problemas y que deseáis se os resuelvan como a vosotros os guste, pero casi nunca Me agradecéis ni Me compartís de vuestras cosas bonitas.

Sabed que Yo Soy un Dios muy sensible y ésas “cositas” vuestras, Me gusta mucho escucharlas. Son vuestros crayoncitos, son vuestras bolitas mal hechas, pero las estáis compartiendo con mucho amor Conmigo.

Recordad que os he dicho, mientras más deis, más recibiréis y ésto es aplicable en todos sentidos. A pesar de que os conozco a cada uno de vosotros mejor de lo que vosotros mismos os conocéis, Me gusta que Me compartáis todo y que de ésta forma os mantengáis siempre unidos a Mí.

¿Por qué solo Me habláis de vuestros problemas ó qué acaso no tenéis gozos en vuestra vida? ¡CompartídMe todo, por favor! Permítanme ser parte de vuestra vida para que caminemos juntos durante toda vuestra vida terrena, ya que, en la Vida Eterna, todas las almas que lograron el triunfo nunca se verán apartadas de Mi Presencia.

Si vosotros Me compartís de lo poquito que hacéis y de lo que sois aquí en la Tierra, Yo os compartiré de Mi Inmensidad y de Mi Omnipotencia allá en el Cielo.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Amor de Mi Santo Espíritu.