Ago 03_01 Tenéis que saber mucho más sobre el Amor.

Mensaje.

 

 

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.
 

Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Hijitos Míos, hablar de Amor es hablar de Dios, hablar de Amor es hablar de Cielo, hablar de Amor es darle vida al alma.

Hijitos Míos, Mis pequeños, mucho os he hablado sobre el Amor y aún no he empezado todavía, porque el Amor es Infinito.

Vosotros creéis que ya conocéis bastante de él y posiblemente se os haga cursi ó cansado, pero sin el Amor no seríais nada ni podríais crecer como debierais.

El Amor, como os he dicho, es Mi Esencia y él todo lo envuelve. El Amor es al alma lo que el canto al jilguero, como el estruendoso ruido a la ola, como el suave sonido a la brisa. Si el alma no recibe amor, si no vive en el amor, si no dá amor, no tiene para que vivir.

Aún por más mala que parezca una persona, tiene la necesidad de recibir amor y también lo dará, según su forma de ser, pero no puede prescindir de él.

El Amor y el amar son la vida de todas las almas y el único que no puede entrar en ésta regla, es satanás. El despreció al Amor y ahora lo odia, pero lo quisiera tener, porque sabe lo que vale, sabe la riqueza que el alma posee cuando de él se alimenta y sabe lo que el Cielo significa, porque de ahí salió, pero su soberbia no le permitió ni le permitirá arrepentirse nunca. Así su envidia, hacia cada uno de vosotros, que sois candidatos a vivir eternamente en el Cielo, hace que os ataque con insistencia para haceros caer y así no podáis gozar de lo que él perdió.

Fuisteis creados por Mi Amor. Se os dió una misión de Amor. Se os protege con Amor durante vuestra estancia sobra la Tierra. Gozáis de múltiples dones que Yo, el Amor, os concedo, para que al recibir Mi Amor, lo compartáis y cuando lo compartís recibís más y ya al final de vuestro tiempo se os dá el Gran Premio, con Amor.

Si en Mi Ser de Dios, en la Persona del Padre, no existiera el Amor, no habríais existido y ésto es porque el Amor es creador. Si en vuestro corazón hay amor, os volvéis creativos y dais, ayudáis, aconsejáis, levantáis almas, gozáis y hacéis gozar, la felicidad os colma y la Sabiduría habita en vosotros, en una palabra, con el Amor tenéis todo y tenéis derecho a todo lo que es Mío.

Sin Amor no habría razón para que existierais, porque algo que no tiene Amor está como muerto, está estático, no lleva Luz ni Vida, no tiene alegría y vive en el odio y en la tristeza. El alma -si la hubiera- que no poseyera nada de Amor, más le valdría no existir, porque no serviría para nada.

Si hay gozo, si hay alegría, si hay vida, si hay luz, si hay Misericordia, si hay fraternidad, si hay donación, si hay el porqué luchar en el Mundo y muchas otras cosas más, se deben a que existe el Amor y de vosotros, de cada uno de vosotros, dependen éstas y toda una infinidad de cosas bellas para que se mantengan, se produzcan, crezcan y que por fin, inunden la faz de la Tierra. El triunfo en el Mundo se dará cuando el Amor llene la Tierra, cuando el Amor venza al odio y a la muerte, cuando el Amor sea buscado con ahínco, se transmita con gusto y se goce en sincera fraternidad.

El Amor os unirá a todos, Mis pequeños, pero para lograrlo, cada uno de vosotros debe empezar, en lo particular, el permitirle entrar en vuestro corazón para que éste os limpie y purifique todo vuestro ser, luego él os colmará, lo viviréis, lo transmitiréis y así podréis construir, alrededor vuestro, cimientos firmes para que Yo, vuestro Dios, pueda vivir perfectamente en vuestro corazón, en el de vuestros hermanos y en el Nuevo Mundo que habitaréis.

Nuestra nueva casa terrena, Nuestro Nuevo Hogar, la Nueva Jerusalén que habitará entre vosotros, tiene que ser obra de vuestro corazón. El Amor nunca se impone, así que vosotros, por voluntad propia, Me deberéis construir ése Nuevo Hogar, para que Yo pueda vivir entre vosotros, en la Nueva Jerusalén. Cuando ése día llegue, cada alma Me conocerá y se dará cuenta, como os dije al principio, que apenas habíais comenzado a conocer lo que es el Amor. Gozaréis de cosas indecibles y las gozaréis en todo vuestro ser, como nunca antes la humanidad lo ha experimentado.

Trabajad arduamente con la oración, con el sacrificio alegre, con la vida en el Amor y en su difusión vivida de corazón, para que Yo ya pueda estar nuevamente con vosotros y, sobre todo, desead intensamente para que éste momento ya llegue, porque éste también es un gran deseo de Mi Corazón.

Yo os bendigo en Nombre de Mi Padre, en Mi Santo Nombre y en el del Amor de Mi Santo Espíritu. Permitidle a Mi Madre Santísima, Reina del Cielo y de la Tierra, que os guíe y os aconseje a vivir en el Amor. Ella Nos conoce perfectamente, Ella es límpido reflejo del Amor, quién la habita.