Jul 30_2026 Os quiero tanto, pero no puedo hacer nada por vosotros, porque no os puedo obligar a que Me améis o améis Mi Obra o a Mi Hija, la Siempre Virgen María.

Rosario – Mensaje ÚNICO

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Mensaje de Dios Padre a J. V.

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Habla Dios Padre.

Hijitos Míos, os insisto tanto en que os preocupéis por estar en estado de Gracia, que os mantengáis en la oración, que hagáis sacrificios, penitencias, por vuestro propio bien y por el de los demás. Se acercan momentos, cada vez más fuertes.

Os voy preparando, pero muchos no queréis entender y, cuando se vengan, Me echaréis la culpa de que no os avisé. Así es el hombre, no acepta sus defectos, no acepta sus errores.

Debéis entender, Mis pequeños, que mucho es Mi Amor hacia vosotros, Yo no os creé por crearos. Entended que fuisteis escogidos entre millones de almas, para que se os diera el Don de la vida y no lo estáis aprovechando.

Satanás sigue ganando terreno, no os imagináis todos los que han caído en sus garras, muchas, muchísimas almas están ya perdidas, le han hecho caso al demonio.

¡Oh!, Mis pequeños, cómo Me hacéis sufrir. ¡Cómo Me hacéis sufrir! Os quiero tanto, más que un padre a sus hijos, pero vosotros no queréis entender este Misterio tan grande, de que Yo, siendo todo un Dios Poderosísimo, os ame a vosotros, que sois tan pequeños.

¿Por qué no entendéis, Mis pequeños? Os lo repito y os lo vuelvo a repetir: estáis en momentos muy difíciles de la historia de la humanidad y no lo queréis entender. Os he ido dando consejos, os he dado momentos para pensar sobre vuestros errores pasados, quiero la renovación de vuestras almas, quiero vuestra Santidad, para que no tengáis que pasar por el Purgatorio.

¿Por qué sois tan necios, Mis pequeños?, si os mantenéis así, la necedad os puede llevar a vuestra condenación, porque vuestra necedad hace que no os preocupéis de lo que sucede en el mundo. Estáis viendo ya, inmensidad de avisos, de Mensajes, de todo lo que está sucediendo y que la gente, simplemente dice que es cíclico, que tenía que suceder. No, Mis pequeños, no tenía que ser, no tenía que suceder, está sucediendo, porque con vuestras oraciones podríais haber minimizado o cancelado mucho o totalmente los acontecimientos que ahora está viviendo la humanidad.

¡Cuánto error en vuestra vida!, ¡cuánto error! ¿Acaso no Me amáis? ¿Acaso no amáis a Mi Hija, La Siempre Virgen María? ¿Acaso no amáis a Mi Hijo, que se dio enteramente por vosotros? ¿Acaso no amáis al Santo Espíritu de Amor, que cuida de vosotros, que os ayuda a recordar vuestros pecados o vuestras buenas obras? ¿Acaso no amáis a vuestros hijos? Y os lo digo así, porque vosotros también tenéis hijos, como los tengo Yo, ¿no os importa la vida de vuestros nietos?

Debiera haber un poco más de compasión y de amor por los vuestros, y que así entendierais que también a ellos les puede suceder algo tremendo.

Reaccionaríais si realmente los quisierais. Ya no hay amor en vuestros corazones, pensáis solamente en el dinero, las cosas materiales y no acabáis de entender que todo esto es pasajero, pero vuestros actos van a decidir si os salváis u os condenaréis.

Os quiero tanto, pero no puedo hacer nada por vosotros, porque no os puedo obligar a que Me améis o améis Mi Obra o a Mi Hija, la Siempre Virgen María.

Ya no hay tiempo, vienen mayores señales, observad lo que os dijo alguna vez, Mi Hija, la Siempre Virgen María: ved al cielo, ved lo que pasa allá, ved en la Tierra, lo que está sucediendo, tantos desastres. Oro por vosotros, Mis pequeños, para que reaccionéis ya, porque el tiempo se terminó.

Gracias, Mis pequeños.