Mzo 14_06 Fue el Amor el que os Creó, pero ahora Mi Misericordia os salvará.

Rosario.

Temas:

  • ¿Por qué no venís a Mí, que Yo os puedo traer ésa alegría que ya no existe en vuestra vida?
  • Dejad que la Voluntad de Mi Padre os guíe y veréis cómo vuestro entorno, cómo vuestra persona, cómo el mundo entero cambiará.
  • Sed sencillos, pedid, pedid constantemente Mi ayuda en vuestra vida y veréis que pronto, todo lo que necesitéis y aún más, se os otorgará.
  • Mis pequeños, el tiempo se ha terminado, los desastres se verán cada vez más fuertes, os he dicho.
  • La vida de matrimonio, la familia, es un compromiso que habéis hecho Conmigo, no tanto con vuestra pareja.
  • Necesitáis uniros todos en un solo corazón y en un solo deseo, en el amaros los unos a los otros y el Amor vencerá inmediatamente las fuerzas de satanás.

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

Ofrecimiento, Habla Dios Padre,
Sobre: ¿Por qué no venís a Mí, que Yo os puedo traer ésa alegría que ya no existe en vuestra vida?
(Lenguas…,) ¡Oh!, hijitos Míos, ¡cuánto Amor siento por vosotros!, os veo pequeñitos y necesitados, os veo desamparados y perdidos, os veo deambulando en éste mar de maldad y aún así Mi Corazón arde de Amor por vosotros, ¡es tanta Mi necesidad de amar, Mis pequeños! Es tanto el Amor que tengo por vosotros, al veros pequeñitos y que no os podéis levantar, al ver cómo el pecado os tiene tendidos en el suelo y a los que queréis levantaros, os tira nuevamente. Al veros así, atribulados, débiles, temblorosos, llenos de temores, Mi Corazón se enternece todavía más por vosotros. ¡Es tanto lo que Yo deseo hacer por vosotros y vosotros no os dejáis!

Alargo Mi Brazo para que toméis Mi Mano y os pueda levantar y vosotros dejáis Mi Brazo así, extendido y no Me tomáis de la Mano. Día a día, noche a noche os voy buscando, Mis pequeños, os quiero levantar, tomaros de la mano, abrazaros, enjugar vuestras lágrimas de arrepentimiento, pero vuestro corazón duro está. Ya no lloráis vuestro pecado, ya no lloráis Mi pena por vosotros. Vuestro corazón, al estar endurecido por el pecado, no se da cuenta del dolor que Me causa con vuestras acciones y sobre todo, con vuestro olvido hacia Mí, vuestro Dios.

¡Oh!, Mis pequeños, ¡Oh!, humanidad, que estáis aletargados por las cosas del mundo, por el pecado, que habéis dejado anidar en vuestro corazón, y no dejáis que vuestro Dios venga a purificar vuestro interior y vuestro exterior.

¡Oh!, Mis pequeños, cómo os habéis acostumbrado a la maldad del enemigo, buscáis el bien solamente cuando os conviene, pero preferís el mal porque lo gozáis, a pesar de que después se os vuelva amargo sentimiento. ¡Qué necios sois, Mis pequeños!, qué necios, ¿por qué no venís a Mí, que Yo os puedo traer ésa alegría que ya no existe en vuestra vida? Os puedo traer ésa paz que exige vuestro corazón, os puedo traer armonía a vuestra vida, a vuestra familia, a vuestro trabajo, pero preferís buscar éstos remedios en casa ajena. Os llenáis de ídolos, ídolos falsos, que solamente os dejan malestar, pobreza espiritual, abandono, ¿por qué sois tan necios, Mis pequeños, si Me tenéis a Mí y estando Conmigo tenéis todo?, lo único que os pido y os he pedido siempre, es que estéis Conmigo, que aceptéis Mis Mandamientos, Mi Ley de Amor en vuestro corazón, que produzcáis amor entre vuestros hermanos, que os unáis a Mi, a Mis intenciones, para poder rehacer vuestro hogar Terreno. Juntos tenemos que purificar ésta Tierra, Mis pequeños.

Venid a Mí, venid, Mis pequeños, que no os voy a hacer a un lado, que no voy a desoír vuestras súplicas, que no voy a endurecer Mi Corazón por vuestros pesares. Venid a Mí, Mis pequeños y obtendréis sanación a vuestros males, remedio a vuestros problemas, vida íntima Conmigo, para que podáis conocerMe, compartir familiarmente lo que nos corresponde. ¡Os doy tanto! y ya ni cuenta os dais de ello. Estáis tan ensimismados en vosotros mismos, en vuestras cosas, y no os dais cuenta que ellas no os dejarán prácticamente nada de bueno.

Venid a Mí, Mis pequeños y tendréis grandes manifestaciones de Amor de Mi parte y si sabéis reconocerlas en los acontecimientos diarios de vuestra vida, los gozaréis y espero el agradecimiento de vuestro corazón, porque así reconoceréis Mi Presencia en vuestra vida y eso Me halaga.

Mis pequeños, acercaos a Mi en los momentos graves de tribulación que tengáis; confiad en Mí, vuestro Dios, confiad, Mis pequeños. Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. Respetaos los unos a los otros como Yo respeto vuestra individualidad. Entregaos los unos a los otros, como Yo os entregué en servicio a Mi Hijo para vuestra salvación. Interceded los unos por los otros, como Mi Hija, la Siempre Virgen María lo hace continuamente.

Ved a vuestra Familia, daos cuenta de los tesoros que poseéis al tenerNos con vosotros.

Vivid en santidad para que gocéis plenamente de Mis Bendiciones. Mientras más cerca estéis de Mí, más gozaréis de todo lo que Yo os regalo, porque la mayoría de vosotros veis Mis regalos solamente en lo superfluo, pero no veis realmente la intención de Mi Corazón al daros todo lo que necesitáis, tanto en lo material, como en lo espiritual.

¡Os amo tanto, Mis pequeños!, ¡os amo tanto y por eso Me duele tanto vuestra traición y vuestro olvido!, enmendad el camino, ya no hay tiempo, dadMe vuestros últimos pasos, vuestras últimas palabras, vuestro último aliento, antes de irMe, (hizo una pausa). Ciertamente Yo no Me separo de vosotros, vosotros os separáis de Mí, si Me voy es porque Me rechazáis, no quiero irMe de vuestra vida, pero vuestro pecado Me rechaza y por eso caéis más fácilmente en las garras de satanás.

No Me rechacéis de vuestra vida, Mis pequeños y sabed que estoy como el mendigo, esperando a las puertas de vuestra alma a que las abráis nuevamente. Yo puedo venir a purificar vuestro interior y daros nueva vida. Confiad en Mí, que Soy Puro Amor. Confiad Mis pequeños, os amo.

Primer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Sobre: Dejad que la Voluntad de Mi Padre os guíe y veréis cómo vuestro entorno, cómo vuestra persona, cómo el mundo entero cambiará.
Hijitos Míos, las Arcas de Mi Misericordia están abiertas, Mi Amor, esperando está, esperando por vuestro regreso. La Misericordia ha sido Creada para éstos tiempos de gran maldad entre los hombres. Os he dicho que fue el Amor el que os Creó, pero ahora Mi Misericordia os salvará. Mi Misericordia es un exceso de Mi Amor, que os busca, que os perdona, que nuevamente os regresa a la Casa Paterna.

El pecado está afectando más fuertemente al hombre en éstos tiempos. La traición de satanás se ha recrudecido entre vosotros, ha aumentado porque vosotros le habéis dado cabida, se ha alimentado de vuestra ignorancia, de vuestra negligencia, de vuestra flojera por buscarMe y de buscar las virtudes y el Amor con que podéis fácilmente combatirlo. Por eso Mi Misericordia vencerá contra las fuerzas del mal, pero es triste saber que el hombre no quiere responder simplemente a Mis llamados de Amor. Si hubiera sencillez en vuestro corazón, si hubiera humildad para reconocerse pequeñitos y grandes pecadores, si hubiera al menos un poco de ése deseo de mejora, Yo podría hacer grandes cosas en vuestro corazón.

Pero vosotros, al estar apartados de Mi Amor, que Mi Amor es el que os protege contras las fuerzas de satanás, éste os puede atacar más fácilmente con todo su poder. Si veis  que los acontecimientos a vuestro alrededor se tornan cada vez más graves, más dolorosos, más destructivos, es porque vosotros estáis alimentando su maldad, estáis alimentando a la bestia que ahora os ataca, estáis alimentando a los ángeles malos que una vez Me traicionaron y ahora se burlan de Mí, al veros caídos a todos vosotros en mayor ó menor grado y la gran mayoría de vosotros no queréis reaccionar.

¡Si vierais cómo se burla satanás de Mi obra en vosotros, de Mi Amor hacia vosotros, de Mi deseo por levantaros!, ¡Oh!, Mis pequeños, sufro mucho, porque vosotros, a pesar de estar caídos, a pesar de estar sufriendo, no queréis levantaros. Os habéis acostumbrado a su maldad, os hace sufrir en diferentes formas, os va mal a vuestro alrededor, os va mal en vuestra vida, os va mal en vuestros negocios, rompéis con los amigos y aún con los propios hijos y Me echáis la culpa a Mi de vuestros males. ¡Qué injusticia la de vosotros!, y todo por la maldad de vuestro corazón.

Entended, Mis pequeños la situación en la que estáis y entended que vosotros mismos alimentáis el mal que os ataca. Mis Leyes son Leyes de Amor. Mis pedimentos son pedimentos de perfección. La vida que os pido es una vida en Familia, consagrada al Amor, ¿qué hay de malo en todo ello, Mis pequeños?, ¿por qué buscáis la maldad cuando tenéis el Bien en abundancia?, vosotros podéis cambiar al mundo entero si vuestro interior y vuestra actitud cambian hacia el Amor, hacia la donación, hacia el servicio de amor hacia vuestros hermanos. No busquéis el mal para ellos, tratadlos con bondad y recibiréis lo mismo. El Amor produce más Amor, el odio produce más odio. Escoged vosotros mismos el ambiente que queréis que os rodeé. Si vosotros os volvéis fuente de amor, de crecimiento, de perdón, de misericordia, eso es lo que recibiréis a cambio.

Cuando Yo os di la regla de oro de amaos los unos a los otros como quisierais que os amaran, es esto que os he explicado, lo que deis, recibiréis. Aún las almas malas desean ser amadas y el Amor las puede cambiar, ya eso depende de vosotros. Mis pequeños, para poder llevar a cabo esto, deberéis acercaros más a Mí, para que vuestro corazón destile Amor, tenga sobreabundancia de Amor y así podáis respetar y amar aún a aquél que os ataque con odio y maldad, a pesar del amor que les deis. Cuando os llenéis de Mí, es cuando rebosará vuestro corazón en el Amor.

PedidMe, Mis pequeños, pedidMe como Yo le pedí a Mi Padre, que continuamente Me estuviera guiando según Su Voluntad. Dejad que la Voluntad de Mi Padre os guíe y veréis cómo vuestro entorno, cómo vuestra persona, cómo el mundo entero cambiará. El cambio depende de vosotros y Yo os ayudaré.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Sed sencillos, pedid, pedid constantemente Mi ayuda en vuestra vida y veréis que pronto, todo lo que necesitéis y aún más, se os otorgará.
Hijitos Míos, Sabiduría Santa deberéis pedirMe, os he dicho. Pero ésta Sabiduría que os ayudará a crecer, a ser perfectos, deberá ser combinada y respaldada con la humildad y el amor. Recordad que todos Mis dones son perfectos, Mi Sabiduría es perfecta, vuestra donación también debe ser perfecta, porque no se reciben dones por parte Mía, sin que éstos no den fruto. Vosotros los estáis recibiendo. Cuando algo Me pedís, es porque El Santo Espíritu de Amor os ve necesitados de ello; Él Me lo pide para vosotros.

La Sabiduría la necesitáis ahora, fuertemente, en éstos tiempos. La Sabiduría os tiene que llevar al discernimiento de la situación actual, espiritual, que está viviendo la humanidad. Este discernimiento, para que podáis conocer el Bien y el mal, os deberá llevar a la actuación en el amor y ésta actuación en el amor, que es el servicio que toda alma tiene que dar a sus hermanos y a Mí, como vuestro Dios, os va llevando al olvido de vosotros mismos, va haciendo a un lado la soberbia y todo aquello que os separa de Mí, Me vais ayudando a perfeccionar el mundo en el que ahora vivís y que pronto deberá volver a su hermosura primaria.

Mis pequeños, no caigáis en soberbia cuando obtengáis Mis dones, al contrario, deberéis ser servidores, compartiendo de lo que recibisteis gratuitamente y así vuestros dones se acrecentarán, vuestro amor se engrandecerá, pero sobre todo, vuestra donación os santificará.

Necesito muchas almas, Mis pequeños, son tantas las que se pierden porque no Me dejan entrar en su corazón.

Orad para que la Sabiduría, que Yo os concedo, os haga entender el por qué de vuestro estar aquí en la Tierra y cómo os deberéis dejar guiar, para que seáis instrumentos fieles a Mi causa, en Mis planes de salvación y perfección. Sed sencillos, pedid, pedid constantemente Mi ayuda en vuestra vida y veréis que pronto, todo lo que necesitéis y aún más, se os otorgará. Solamente necesito almas que se sepan donar, aquéllas almas que viven para sí mismas no producen fruto, es una misión desperdiciada y más que eso, aquéllos que se apartan de Mí, la tarea de purificación se vuelve más difícil, porque su misma maldad atrasa todos Mis planes.

Orad Conmigo constantemente, uníos a Mi Hija, a Mi Hijo, a las intenciones de la Iglesia, venid, somos Familia y entre todos restauraremos la Casa Paterna en la Tierra. Es de vosotros, cuidadla, Mis pequeños.
Gracias, por escucharMe, gracias por estar Conmigo, gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Mis pequeños, el tiempo se ha terminado, los desastres se verán cada vez más fuertes, os he dicho.
Hijitos Míos, el ladrón está continuamente al acecho, está esperando que en algún momento os distraigáis para que os quite vuestros bienes, os los arrebate y todo el tiempo que habéis invertido para ellos, lo perderéis en unos cuantos minutos ó segundos, Mis pequeños.

Continuamente deberéis estar alertos para que satanás no se meta en vuestra vida, que no le deis cabida en vuestra vida. Mis Leyes, Mis Decretos, para muchos de vosotros ya no significan nada, os habéis creado vuestras tablas de la ley personales, actuáis según os conviene, son leyes humanas que no os van a llevar a la perfección, os lo aseguro, leyes humanas, conveniencias humanas, que solamente os llevan a la confusión, a la depravación, a la pérdida de vuestra alma. Leyes humanas que habéis hecho por vuestra concupiscencia y que no os van a dar la santidad que se necesita para entrar al Reino de los Cielos. Leyes humanas, que hacen que la bondad, que debe reinar en vuestro corazón, se cambie por maldad, porque es vuestro egoísmo, es vuestra soberbia la que empieza a reinar en vuestro corazón. Leyes humanas, que lejos de traer paz a vuestro corazón y al de los vuestros, traerá odio y rencores, porque os aprovecháis de vuestros hermanos para llenaros de sus bienes, aprovecharos de su vida y de su ser.

Toda ésta maldad, toda ésta necedad de la que tanto os he hablado, para que abrierais vuestro corazón, Mis consejos, Mis advertencias, los habéis echado por la borda, ya no valen para vuestra vida, ya no tienen uso para vuestra vida diaria. Si buscáis la perfección, ahí estaré Yo, si la necedad, la maldad y la suciedad es la que va a regir vuestra vida, no tendréis cabida en el Reino de los Cielos.

Mis pequeños, el tiempo se ha terminado, los desastres se verán cada vez más fuertes, os he dicho. Si vuestra necedad se mantiene alimentada por vuestra soberbia, por vuestro olvido a Mis Leyes y si os mantenéis en las vuestras, os daréis cuenta de que nada valen vuestras leyes humanas contra las Divinas.

Ya habéis alimentado el mal, al mal lo tendréis cada vez más acrecentado. Mi Amor os está esperando, Mi Perdón os está esperando. La humildad, en vuestro corazón, será la llave para abrir Mi Corazón y que la humildad os lleve al Amor y así traigáis ésa Luz que habéis despreciado por haberos cubierto de tinieblas, tinieblas del mal que os han esclavizado. Entended, Mis pequeños, entended ésta lección, que se os hace ya tarde.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio,  Habla Dios Padre,
Sobre: La vida de matrimonio, la familia, es un compromiso que habéis hecho Conmigo, no tanto con vuestra pareja.
Hijitos Míos, un padre, una madre, que realmente ama de corazón a los hijos, que realmente desea mantener la vida de unión en la familia, se aprende a dar, aprende a tomar la Cruz de cada día, empieza a morir cada día, para que a través de ésa muerte dé vida, como Mi Hijo la dio por vosotros.

El tomar la Cruz de cada día, es aprender a negarse a sí mismo, negar las comodidades, negar los intereses propios, para darse por aquéllos con los que ha hecho un compromiso Conmigo.

Mis pequeños, la vida de matrimonio, la familia, es un compromiso que habéis hecho Conmigo, no tanto con vuestra pareja, no tanto con vuestro hermano, el matrimonio, al ser un Sacramento, queda bendecido por Mí y éste Sacramento va a producir muchos frutos.

Mi Hijo hizo un compromiso Conmigo, con Su Padre, con vuestro Dios, para poder unir al Cielo con la Tierra, para poder abrir nuevamente las Puertas, que estaban cerradas por el Pecado de vuestros Primeros Padres. Él se dio día a día por vosotros, Él fue muriendo día a día por vosotros. Su cansancio, Su donación, Su sudor, Sus penas, los ataques que a diario recibía por portarse bien, por traer la Verdad al mundo, fue también Su Cruz de cada día, que culminó en el Calvario, en la Cruz, que os abrió las Puertas nuevamente del Paraíso.

Vosotros, cuando hacéis familia, también tomáis la Cruz de cada día y al iros dando por vuestros hermanos, que son vuestros pequeñitos, por vuestro esposa, por vuestro esposo, os vais negando y vais dando el amor, la sabiduría que debéis dar y vais evitando los problemas, pleitos, vais creciendo en virtud y vais creciendo en amor, vais dejando vida, como Mi Hijo la dejó.

Por eso el hogar es tan importante en la vida del Cristiano, porque ahí vais dejando la vida como Mi Hijo. Os vais midiendo y vais evitando vuestros errores y vuestros vicios, vais haciendo a un lado todo aquello que pueda afectar a vuestros hijos en lo físico y en lo espiritual, vais deteniendo toda vuestra maldad y dejáis fluir la Bondad que Yo deseo que dejéis en ellos.

El ejemplo que dais, Mis pequeños, más que el alimento, más que el trabajo que a veces no es apreciado por los miembros del hogar, es lo que más moverá a las almas de vuestros hijos y ése apoyo que les daréis para toda su vida, será lo que los engrandezca y lo que los libre, en el futuro de sus vidas ante los ataques del enemigo. La negación a vosotros mismos y el ejemplo de vida, hace mella en los corazones, impacta a los corazones.

Mis pequeños, el amor no se puede comprar, el amor sale de lo más profundo de vuestro ser y éste se ve a través de vuestros actos. Si vuestros actos no están llenos de amor, por más dinero que deis a la familia, no hará mella en los corazones. Un alma se alimenta desde pequeñita de amor. Os vuelvo a repetir, al amor no lo compráis. Aunque le compréis al bebé la cuna más cara, aunque vistáis a los niños, a vuestros hijos, con las ropitas más caras, aunque los llevéis a las escuelas más importantes, si todo esto no está envuelto en amor y en donación hacia ellos, les dejaréis un hueco en su corazón, ése hueco solamente se llena con el amor.

¡Hay tantos, tantos hogares a los que les falta lo económico!, serán pobres en lo material, pero son millonarios en el amor, son fuertes en el amor y ante los problemas difíciles de la vida, por el amor que produce la unión, salen victoriosos.

Mis pequeños, no despreciéis éste gran regalo que Yo he puesto en vuestro corazón y que debéis compartir a vuestros hermanos y especialmente con vuestros hijos, el Amor, el Amor Puro y Santo de vuestro Dios.
Gracias, Mis pequeños.

Quinto Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Necesitáis uniros todos en un solo corazón y en un solo deseo, en el amaros los unos a los otros y el Amor vencerá inmediatamente las fuerzas de satanás.
Hijitos Míos, habéis caído ya en un grave problema, satanás os ha llevado a ello, al individualismo.

Mis pequeños, vivís en un mundo lleno de seres, pero cada uno de vosotros es un individuo. Ciertamente, tenéis vuestra propia personalidad, tenéis una misión única cada uno de vosotros, pero os he dicho que sois familia, pero vosotros os habéis separado de Mi Familia, vosotros ahora sois individuos, cargáis vuestros problemas, cargáis vuestros gustos, cargáis vuestros deseos en lo particular, ya no tenéis tiempo para compartir, ya no tenéis tiempo para dar, ya no tenéis tiempo para dar una palabrita de aliento a vuestro hermano necesitado, ya no tenéis tiempo para escuchar al esposo, a la esposa en sus necesidades particulares ó de familia, ya no tenéis tiempo para darle a vuestros hijos vuestro corazón y vuestro oído, ya no tenéis tiempo para nada, sino para vuestros propios intereses.

Desgraciadamente, también vuestra soberbia hace que vuestros intereses los veáis como los más importantes y no los compartís, ni pedís ayuda para que éstos sean buenos y sirvan para la misión que tenéis cada uno de vosotros.

Los dones, las bendiciones que Yo os concedo a cada uno de vosotros, son para compartir.

Imaginad en una mesa, donde se sienten cinco, ocho, diez individuos, cada uno allí sentado, que cada uno haya llevado su propio alimento, coman callados, ninguno sin dirigir la palabra a otro y si vosotros llevasteis unas viandas mejores que las de vuestros hermanos, se les antojan y no compartís. Os habéis vuelto egoístas aún de los propios bienes que Yo os he concedido.

Os he dicho que nada os pertenece, que todo lo que Yo permito en vuestra vida y os doy en bendiciones, son para compartir a vuestros hermanos. Os he dicho, que no detengáis vuestro paso en la vida, por muy bien que os esté yendo en ése momento en vuestra espiritualidad ó vuestra humanidad, debéis desarraigaros de todo, que cuando Yo os pida que dejéis lo que tenéis, lo dejéis, sin decir una palabra, obedeciendo totalmente, sabiendo que Yo os daré todavía más y mejor. Entonces, ¿por qué os arraigáis, Mis pequeños?, ¿por qué no compartís lo que tenéis, sobre todo, la compañía, la sabiduría, el corazón con vuestros hermanos?

Ese individualismo también lo tenéis para Conmigo, vosotros sentís más importantes que Yo, no Me dejáis Vivir en vuestra vida, no Me compartís vuestros intereses, no compartís vuestros éxitos. Yo, que os he dado todo, Yo que os he provisto de todo para que podáis haceros grandes entre vuestros hermanos y ni el agradecimiento recibo de vuestro corazón. Sois desagradecidos y os arraigáis, os apropiáis de lo que no es vuestro y en lugar de crecer, disminuís.

Ya no hay perfección en vuestra vida, ni el deseo de alcanzarla. Éste individualismo os va a llevar a la perdición, porque así os ha hecho satanás, él sabe que unidos tenéis gran fuerza, por eso la familia unida en el bien y en el amor tiene una gran fuerza. Vuestra familia en lo particular y vuestra gran familia de toda la Tierra, todos vosotros siendo hermanos, la Tierra entera siendo una sola familia, si no os unís en un solo deseo, que es la Salvación del género humano, o sea, de la familia Terrena, Mis pequeños, os vencerá satanás. Para poder vencerlo necesitáis uniros todos en un solo corazón y en un solo deseo, en el amaros los unos a los otros y el Amor vencerá inmediatamente las fuerzas de satanás.

Entended esto ya Mis pequeños, unios, compartid, dad lo que se os ha dado.
Gracias, Mis pequeños.