Rosario.
Temas:
- ¿Cómo os quejáis, Mis pequeños, si vosotros mismos no queréis tomar de Mi Gracia?, continuamente, día y noche se está derramando.
- Venid a Mí, dejadMe que Yo os acompañe en vuestra vida.
Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo a J. V.
Primer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: ¿Cómo os quejáis, Mis pequeños, si vosotros mismos no queréis tomar de Mi Gracia?, continuamente, día y noche se está derramando.
Hijitos Míos, hay muchos de vosotros que actuáis con injusticia y con falta de amor hacia Mí, vuestro Dios, os quejáis ante Mí y ante vuestros hermanos diciendo que Yo os olvido, hablando entre los vuestros, que les está sucediendo tal ó cuál cosa mala, porque Yo os he olvidado.
En las Escrituras se os dice que si un padre ó una madre puede olvidarse de sus hijos, Mis pequeños, Yo, vuestro Dios, nunca Me olvidaré de vosotros aún por más apartados que estéis vosotros de Mí. Vosotros sois los que os separáis de Mí, no Yo de vosotros. Yo os creé y os amo de Corazón, vosotros os distraéis tanto con las cosas del mundo que Me hacéis a un lado.
Mis bendiciones siguen cayendo para toda la humanidad, pero es como la lluvia buena, los buenos tratarán de recoger más de ésa lluvia para ser utilizada en lo que ellos necesiten. Los malos, aquellos a los que no les interesa Mi Gracia y Mi Presencia en ellos y entre ellos, no recogerán nada. Entonces, ¿cómo os quejáis, Mis pequeños, si vosotros mismos no queréis tomar de Mi Gracia?, la que continuamente, día y noche, se está derramando sobre todos los hombres.
Es como aquél que trabaja, que trabaja fuertemente, con sufrimiento, para llevar el sustento a su hogar, Yo le doy la oportunidad de trabajar, Yo pongo todo lo necesario para que pueda llevar ése sustento y dar lo necesario a su hogar, a su esposa, a sus hijos, a él mismo, para que en lo humano puedan subsistir sin problemas y así puedan unirse más en lo espiritual.
Yo cubro vuestras necesidades humanas y vosotros os debéis llenar de las espirituales, porque también tenéis ése trabajo qué hacer, en lo personal y en familia, hacer crecer la espiritualidad en vuestro corazón y en todos aquéllos que os rodean. Pero si estáis distraídos con las cosas del mundo, primeramente no querréis trabajar, trabajo hay y todo es digno, siempre y cuando lo hagáis dentro de Mis Leyes, dentro de la Pureza, dentro de todo aquello que está correcto bajo Mis Mandamientos, pero si no queréis trabajar, porque os imagináis que vuestra dignidad no puede tomar tal ó cual trabajo, no llevaréis el sustento a vuestro hogar y así, todo lo que hagáis en el hogar estará mal hecho. Problemas habrán entre padres e hijos, entre esposos, porque estáis alejados de Mi Gracia, no porque ésta falte, sino porque no la queréis tomar.
Mis pequeños, esto es una realidad y ahora os la hago ver más claramente para que no Me estéis imputando vuestros problemas, no os estéis quejando de que Yo no os proveo, que Yo no os protejo. Las Gracias y las bendiciones llueven a diario sobre la humanidad entera, si las sabéis apreciar y queréis trabajar por ellas, las tomaréis y todo irá bien en vuestra vida. Si vuestra necedad, vuestra distracción, vuestra flojera, vuestra soberbia, no las quieren tomar, vosotros mismos sufriréis y haréis sufrir a los vuestros.
Mi Amor siempre está ahí, presente, ante cada uno de vosotros, no desperdiciéis ya lo que os doy, Mis pequeños y no os quejéis de vuestro mal proceder. De Mi siempre obtendréis Bondad, bendiciones y un Amor Infinito por cada uno de vosotros. Ya no Me falléis, Mis pequeños, Yo Soy vuestro Dios, os amo infinitamente y también quiero vuestro amor de regreso, porque Me lo merezco.
Gracias, Mis pequeños.
Segundo Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo,
Sobre: Venid a Mí, dejadMe que Yo os acompañe en vuestra vida.
Hijitos Míos, al Yo EncarnarMe, al Yo tomar presencia humana, Me quería hacer como vosotros, quería también sufrir como vosotros, crecer como vosotros, vivir con las alegrías y con las tristezas con las que vosotros vivís día a día. Al Yo, vuestro Dios, EncarnarMe y convivir entre vosotros, os quería hacer notar que Yo, al padecer con vosotros, os iba a comprender a cada uno de vosotros en lo futuro. Ya no era el Dios del Antiguo Testamento que estaba lejos, muy lejos, duro de Corazón, vengador, el Dios de los Ejércitos dispuesto a la lucha y no al Amor. ¡No, Mis pequeños!, vine a estar entre vosotros para enseñaros que aún viviendo sobre la Tierra y aún a pesar de los problemas que en ella hay, al estar vuestro corazón dispuesto a amar, todo se puede ir afectando por el Amor.
Vosotros podéis ir purificando todo a vuestro alrededor al unir vuestra vida con la Mía, que ésa era la finalidad primordial al estar Yo entre vosotros, que nos uniéramos en un solo corazón, en una sola voluntad, en una sola vida. Daros a cada uno de vosotros ésa seguridad de que en cada momento de vuestra vida, en cada segundo, Yo podría estar con vosotros, apoyaros en vuestras necesidades, en vuestros problemas, gozar con vosotros en vuestros éxitos, en vuestros logros, en vuestras alegrías personales. Haciendo con vosotros una verdadera familia, una unión íntima de lo Divino con lo humano. Yo, vuestro Dios, con vosotros, Mis hijos.
Vine a padecer por vosotros, para que pudierais tener vida Divina, para que supierais cómo luchar contra las fuerzas del mal, para daros los secretos del Cielo y que pudierais crecer, para que, cuando os presentarais ante Mi Padre, fuerais realmente ésos hermanos que Yo eduqué con Mi Evangelización. Ése es Mi mayor logro, Mis pequeños, hacer de cada uno de vosotros Mi hermano, para que así seáis reconocidos al momento de vuestro regreso en el Reino de los Cielos y Mi Padre esté contento plenamente con vosotros y con la obra que Yo realicé para cada uno del vosotros.
No dejéis, Mis pequeños, que Mi obra sea estéril, sino que dé fruto y éste fruto sea abundante, que vosotros seáis ésos Cristos y que motivéis a vuestros hermanos a serlo también.
Así pues, Mis pequeños, sabéis que contáis en todo momento Conmigo, solamente vuestra falta de Fe y vuestra falta de confianza os pueden separar de ésta Promesa Mía, de que Yo iba a estar con vosotros hasta el Fin de los Siglos.
Venid a Mí, dejadMe que Yo os acompañe en vuestra vida. DejadMe a Mí compartir vuestras alegrías y vuestras tristezas. DejadMe que Yo os aconseje a llevar una vida más santa, más bella. DejadMe que Yo derrame Mis bendiciones sobre cada uno de vosotros y vuestras familias. DejadMe producir paz en vuestro corazón y en el de los vuestros. DejadMe dar vida a todos aquéllos que se acerquen a vosotros.
Yo Soy vuestro Dios, Yo os puedo dar esto y más, Mis pequeños, si confiáis en Mí.
Gracias, Mis pequeños.
