Rosario – Mensaje ÚNICO
.
===============================
Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a J. V.
===============================
.
Habla Nuestro Señor Jesucristo.
J.V. dice: En este momento me está dando la visión: está el Niñito Jesús en el pesebre y la Santísima Virgen del lado izquierdo, bueno, a la derecha del Niñito Jesús a la izquierda del Niñito Jesús, el señor San José, se ve el pesebre más iluminado, hacia arriba se ve una columna de Ángeles bajando hacia ellos.
Hijitos Míos, tened siempre presente esta visión en vuestro corazón. Es un momento de cambio para toda la humanidad, es un momento decisivo para cortar toda esa etapa de pecado y, recuperación de la Gracia, y que ahora, a pesar de haberla tenido, se está desperdiciando en una forma increíble.
Fuisteis invitados a este gran evento del Nacimiento, de Mi Nacimiento, por el bien vuestro.
Un acontecimiento que marcó la historia, un acontecimiento que os abrió, nuevamente las Puertas del Cielo si vosotros quisierais estar en él, pero, ahora, veis cómo satanás os está inundando vuestra mente, vuestra vida, con tanta maldad, con distracciones que hacen que olvidéis lo Sagrado, que también existe en vuestra existencia y, ¡qué momento tan Sagrado fue éste! Mi Nacimiento, que hasta el Cielo entero saltó de júbilo, de ver cómo Yo nacía para el mundo, para lo material, para la vida del hombre, para la recuperación de la Gracia.
Mis pequeños, sí, Me duele tanto el desperdicio de Mi Donación hacia cada uno de vosotros, porque sois muy pocos los que habéis escogido el seguirMe, el haber aceptado éste Sacrificio tan grande del Cielo para el bien de vuestra alma, para el bien de vuestra vida, tanto terrena como en lo espiritual en lo futuro, cuando regresarais al Cielo, pero, seguís aceptando y permitiendo que en vuestra vida se inmiscuya satanás, que sea el dueño de vuestra existencia, que él os guíe en vuestro diario vivir. Y vosotros, ¡daos cuenta de que no pertenecéis al mal, no pertenecéis a satanás! Sois Míos, Mi Padre os creó, Yo os he salvado, Mi Santo Espíritu os guía. Y ¿qué hacéis, Mis pequeños, para poder ganaros, también, este premio tan grande de regresar al Reino de los Cielos?
Desperdiciáis tantas oportunidades, con las que Yo, vuestro Salvador, os puedo llevar al triunfo de vida, dejando aquí una gran estela de Amor dentro de cada uno de vosotros.
Satanás os conoce, conoce vuestra debilidad, conoce vuestro materialismo, conoce que vosotros no tenéis una fuerza espiritual, lo suficientemente fuerte como para soportar sus embates y, de esta forma, os va destruyendo poco a poco.
Sería bueno, Mis pequeños, como os lo he pedido antes, que os acordarais de Mí, os acordarais de Mi Vida para el bien vuestro. No os quiero ya pedir mucho tiempo, ¿podríais regalarMe cinco minutos de vuestra existencia, para acompañarMe, para reparar, para acordaros de Mí? Os fijáis que sigo siendo el Mendigo que os pide que os acordéis de Mí, que reparéis por tanta maldad que el mundo provoca y que daña Mi Sacratísimo Corazón?
¿Por qué sois así, Mis pequeños? ¿No os importo? ¿No os he dado lo suficiente, como para que os podáis alegrar y también, agradecer por todo lo que Yo hago por vosotros y, no solamente para que paséis bien vuestros días en la Tierra y luego poder regresar al Reino de los Cielos y permanecer eternamente Conmigo?
Es poco el tiempo, Mis pequeños, y lo sabéis, ya se siente venir todo lo que está profetizado, de hecho, en algunos lugares lo estáis viviendo: todos los desastres, muertes que se están dando, es un preámbulo de que algo mayor sucederá.
¡Reparad, Mis pequeños, reparad! Cuando vosotros reparáis, cuando Me acompañáis en cualquier momento de Mi existencia, que estáis Conmigo, que Me das tiempo, -os iba a decir de vuestro tiempo, pero ya os he explicado que vuestro tiempo es Mi tiempo-, pero, digámoslo en este momento así: que Me deis algo de vuestro tiempo, para reparar, para que podáis, también vosotros, ir preparando vuestra alma para un buen morir y un perfecto resucitar en el Reino de los Cielos.
Estos, Mis pequeños, son realidades, es parte de vuestra existencia, el morir al mundo y resucitar en los Cielos, y ojalá lo buscarais así para todos, que después de vuestra existencia y después de un tiempo de purificación, pudierais regresar al Reino de los Cielos, pero, como os dije: satanás ha inundado vuestra mente de tantas cosas del mundo que os atraen y os olvidáis de lo más importante, que es hacer que vuestra alma pueda rechazar esos bienes que os estancan a la Tierra.
Pero, ¿a cuántos de vosotros os interesa eso? Habéis perdido la Fe, habéis perdido el deseo grande de vivir Conmigo eternamente. ¡Cuánto error de parte vuestra! Que solamente dejáis escuchar a vuestro ser a vuestras conveniencias humanas y no os fijáis de la que mayor conveniencia humana debiera ser, el buscar el bienestar eterno de vuestra alma. ¿Y qué estáis haciendo para ello?, y volvéis a caer tan pronto como satanás ve que estáis tratando de vivir en estado de Gracia o luchando contra vosotros mismos, caéis nuevamente, en lo que él os propone y le seguís.
Mis pequeños, profeticé que todo se iba a seguir dando cada vez peor, esto ya no se va a componer, ¿estáis preparados para ello? ¿Os tengo que estar repitiendo esto tantas veces sea necesario para que entendáis: que no estáis en la Tierra para gozar, para tener muchas cosas, para presumir de que poseéis grandes bienes? Todo lo que podáis tener aquí en la Tierra, y que creáis que se lo estáis dando al alma, no se compara con el bien supremo que tendréis en el Reino de los Cielos: y ya lo decía Pablo: ni el ojo vio ni el oído oyó, lo que Yo tengo preparado para vosotros. Pero seguís viviendo para lo físico, para lo que da gusto a vuestro cuerpo, pero no comprendéis los alcances del alma, que son tremendos, siempre y cuando, viváis en estado de Gracia, que la gran mayoría de vosotros, difícilmente alcanzáis a vivir ese estado de Gracia.
Acudid a Mí, Mis pequeños, acudid a Mí, no os voy a regañar, no os voy a castigar, comprendo vuestra situación, quiero que estéis Conmigo eternamente, pero vosotros, parece que no queréis, que no buscáis ese bien que tanto os he prometido.
¡Cuánto dolor Me produce vuestro desdén!, os doy tanto y os quiero dar mucho más, pero no os importa tener lo que viene de Mí, porque para ello, para que gocéis, realmente, lo que os quiero dar, debéis tener un gran porcentaje de Fe en vuestro ser, y la gran mayoría de vosotros, no la tiene.
Os sigo avisando y os sigo advirtiendo, que si seguís así, el tiempo de purificación, ciertamente va a llegar a cada uno de vosotros, en mayor o en menor grado, pero llegará, y ¿cómo estaréis, espiritualmente hablando, cuando llegue a vosotros ese momento?
Gracias, Mis pequeños.
