Rosario.
Temas:
- Nuevamente os pido, detened ya vuestro paso y haced ése recuento de vuestra vida, ¿cómo está vuestra alma para presentarse ante Mí?
- Luchad pues para alcanzar la corona del triunfo y Yo Me encargaré de sobrepasar vuestras expectativas de gozo.
- Haced un examen de conciencia honesto y ved de qué lado estáis.
Mensaje de Dios Padre a J. V.
Primer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Nuevamente os pido, detened ya vuestro paso y haced ése recuento de vuestra vida, ¿cómo está vuestra alma para presentarse ante Mí?
Hijitos Míos, os obsesionáis con las cosas, les dais demasiada importancia a lo que tenéis, a lo que buscáis, a lo que hacéis y todo para el mundo. Entended, Mis pequeños que el mundo no os va a recompensar como Yo os recompenso.
Si vosotros cultiváis la tierra, ciertamente la tierra os va a recompensar porque la tratasteis bien, si criáis animales para la alimentación y los cuidáis, también ellos responderán y tendréis alimento, pero desgraciadamente, la gran mayoría de vosotros solamente os obsesionáis con el tener, solamente queréis tener más de lo que os gusta y ésa obsesión solamente os lleva a vivir una vida enfermiza, vana, estéril, que no os va a llevar a nada bueno, os quita la paz y sobre todo os quita Mi tiempo, el tiempo que Yo os he dado para servirMe, para trabajar para Mi Reino y para destruir el mal.
Os obsesionáis con cosas, con personas, os llenáis de pertenencias, aún con riquezas y todo eso, como os digo, os quitan la paz, solamente pensáis en ello. ¿Cuánto tiempo os van a durar y qué vais a hacer con lo que tenéis? ¿Cuántas veces os tengo que repetir, Mis pequeños, que todo eso que tenéis del mundo es vano y aquí se quedará?, ¿por qué no entendéis el pasaje de la Escritura en donde Yo le pedía al pueblo judío cuando estaban en el desierto, que recogieran el maná solamente para ése día junto con las codornices que pasaban a través de él? Debéis pensar solamente para lo del día, que Yo proveeré, no confiáis en Mi Providencia, atesoráis, guardáis en exceso y se echa a perder.
Entended que Yo, vuestro Padre y vuestro Dios estaré dándoos lo necesario para que vuestro cuerpo pueda estar sano, porque así Me interesa que esté, sano, para que vuestra alma pueda ir a donde Yo os pida. El cuerpo y sus necesidades están Conmigo, éste es solamente transporte, el transporte tiene que estar correcto, en buen estado, para que él lleve lo más importante que poseéis, que es vuestra alma y vuestra alma es la que lleva la misión que os hará grandes en el Reino de los Cielos.
Dais mucho tiempo a las cosas del mundo, al cuidado de vuestro cuerpo, a adornar vuestro alrededor y no le dais el tiempo suficiente ni la importancia necesaria a vuestra alma, que es la que se presentará ante Mí, al fin de vuestra existencia.
Deteneos aquí, Mis pequeños e imaginad que ya estáis ante Mí, ¿cómo está el estado de vuestra alma?, ¿qué Me podríais traer ya en éste momento?, ¿podríais estar orgullosos de traerMe cosas buenas con las cuales hacerMe feliz a Mí, vuestro Dios? No Me presentéis vuestros bienes materiales, porque Yo Soy el Dueño de ellos, presentadMe los bienes de vuestra alma, porque éstos son vuestros méritos. Eso es lo que Yo quiero, Mis pequeños, ver vuestros méritos, vuestro trabajo, lo que luchasteis para hacerMe feliz a Mí, a vuestro Dios y así Yo os pueda premiar.
Entended bien la lección, Mis pequeños, se os ha dado mucho, se os ha tratado de dar el conocimiento necesario para que caminéis de acuerdo a Mi Voluntad y no la vuestra, pero os seguís llenando de banalidades del mundo.
Nuevamente os pido, detened ya vuestro paso y haced ése recuento de vuestra vida, ¿cómo está vuestra alma para presentarse ante Mí?
Gracias, Mis pequeños, os amo.
Segundo Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Luchad pues para alcanzar la corona del triunfo y Yo Me encargaré de sobrepasar vuestras expectativas de gozo.
Hijitos Míos, os pregunto ¿quiénes son realmente los triunfadores? y Yo os respondo, son todos aquellos que quieren triunfar en algo, se imponen metas y hacen todo un plan de trabajo, un plan de vida para lograr ésa meta. Ciertamente se sacrifica uno mucho para alcanzar ésa meta, hay que trabajar, sufrir, dejar otras cosas para llegar a alcanzar ésa meta que uno se ha impuesto.
Pongamos por ejemplo, al que quiere ganar un maratón. Son muchas horas de trabajo, se tiene que levantar muy temprano, correr, quizá varias horas al día, llevar una alimentación sana y desechar aquello que pueda ser grato al paladar, pero que no ayuda, norma su vida de acuerdo a lo que necesitará, tendrá sus horas de sueño necesarias para que se recupere el cuerpo. Dejar quizá fiestas, reuniones a las que quisiera atender, pero de acuerdo a las metas que se forjaron, tiene que hacerlas a un lado.
Todo, todo lo que penséis vosotros que pueda ser una meta en vuestra vida, que sea buena, que queráis alcanzar, deberá llevar atrás como os dije, trabajo y sacrificio, pero cuando llegáis al final de vuestra meta y alcanzáis el triunfo, todo ése trabajo, todo lo que desechasteis, que os gustaba, pero que no os iba a ayudar, realmente no lo extrañáis, porque adquiristeis, ganasteis lo que queríais, la corona del triunfo.
Si esto hacéis, Mis pequeños, para alcanzar premios humanos y lucháis por ellos, Yo os estoy dando el premio más grande que un alma pueda desear, el Reino de los Cielos. Ciertamente se os habla de ello desde que sois pequeñitos y tanto se os ha dicho a lo largo de vuestra vida, que ya quizá ya no le deis la importancia debida, pero Mis pequeños, os puedo asegurar que el Reino de los Cielos, sus riquezas, el gusto que obtendréis por alcanzarlo, es inconmensurable, no os imagináis siquiera lo que es éste premio. Ya San Pablo lo decía, “ni el ojo vio, ni el oído oyó lo que Dios tiene reservado para nosotros”. Es demasiado grande lo que se os dará por el trabajo que os impondréis en la Tierra y los sacrificios que haréis para ganarlo. Forjáos metas altas, Mis pequeños y que ésta meta sea la de regresar a Mi con las manos llenas, vuestro triunfo consistirá en ello, en traerMe almas, haber luchado contra todos los males del mundo ó los aparentes bienes, que no os dejasteis engañar por los espejismos del mundo, los despreciasteis, no los tomasteis, porque vuestra meta era muy alta, que es vuestro Hogar Celestial.
Os aconsejo, Mis pequeños que os pongáis ésta meta alta en vuestra vida, el Reino en donde seréis tratados verdaderamente como lo que sois, hijos del Rey, hijos Míos, de vuestro Dios, luchad pues para alcanzar la corona del triunfo y Yo Me encargaré de sobrepasar vuestras expectativas de gozo.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer Misterio, Habla Dios Padre,
Sobre: Haced un examen de conciencia honesto y ved de qué lado estáis, Mis pequeños.
Hijitos Míos, éste mensaje lo quiero dar a todos aquellos que os habéis comportado como malos hijos durante vuestra vida, que habéis despreciado Mis Leyes, Mis Decretos, que habéis atacado a vuestros hermanos, destruyéndolos corporalmente ó espiritualmente. Os he dicho que el Padre que ama, atiende igual al bueno, que al malo, que el sol lo hago salir Yo, vuestro Padre para buenos y malos, la lluvia cae igual para buenos y malos. Con esto os quiero decir que Mis Bendiciones están continuamente cayendo sobre la Tierra para todos vosotros, Mis pequeños. El bueno la recibe para bien, con ello se reconforta, crece, vive y da fruto abundante, en cambio el malo, no recibe con beneplácito las Bendiciones que Yo envío a la Tierra, aunque llueva continuamente Mi Bien sobre todos vosotros, no se aprovecha en éstas almas. Cuando os digo que todo Mi Bien cae para buenos y malos, el bueno las acepta, crece y las agradece, el malo sigue en su maldad y aún a pesar del bien que recibe, se mantiene en su maldad.
¿Creéis, Mis pequeños, los que os portáis mal, que esto va a seguir así?, no, Mis pequeños, también un padre es justo y da lo mejor a los hijos que se han portado bien y dará castigo a los que se han portado mal. El hecho de que Mi Bondad se derrame sobre todos vosotros y os trate por igual, es con la esperanza que el malo se dé cuenta que se le trata igual que al bueno, que con la inteligencia que le he concedido y que con un rayo de humildad que entre en su corazón, se dé cuenta del mal que hace y se arrepienta.
Ésa es Mi meta, Mis pequeños, ése es Mi deseo, que el malo vea que se le trata con bien, para su arrepentimiento. Pero aquellos que creen que Me pueden hacer tonto a Mí, vuestro Dios, que se podrán seguir portando mal y recibiendo bendiciones y éstas les durarán por siempre, no, Mis pequeños. Yo os conozco perfectamente, conozco vuestro interior, conozco cada paso, cada palabra, cada pensamiento que habéis tenido durante vuestra vida y estad seguros que recibiréis el castigo ó el premio de acuerdo a lo que hayáis hecho.
El tiempo de la cosecha está pronta, separaré el trigo de la cizaña, los que quisieron mantenerse en el bien, obtendrán el bien eterno, aquellos que se entercaron en vivir en el mal, a pesar del bien que recibían y que no quisieron arrepentirse, serán quemados en el fuego eterno. Esto es Justicia, Mis pequeños, porque así como Mi Bondad se derramó sobre todos ellos, sobre todos vosotros, durante vuestra estancia en la Tierra, para completar vuestra misión, también el premio ó el castigo se dará de acuerdo a cómo el alma actuó.
Haced un examen de conciencia honesto y ved de qué lado estáis, Mis pequeños, ¿sois trigo ó sois cizaña?
Gracias, Mis pequeños.
